Por qué y cómo ellas emprenden

Hablar de emprendimiento o tener como objetivo ser emprendedor o emprendedora, hoy en día no es nada raro. Las generaciones están cambiando, hoy emprender sí es una opción. Antiguamente nos educaban para ser excelentes empleados y “hacer carrera” en una empresa, actualmente los colegios, universidades y organizaciones de todo tipo están sembrando la semilla del emprendimiento. Los emprendedores son agentes importantes de los cambios actuales que están ocurriendo en las empresas chilenas, por eso la importancia de conocer más sobre ellos y sus motivaciones.

En Mujeres Empresarias tenemos más de 3.000 socias, de las cuales el 70% son empresarias o emprendedoras por lo cual, nos toca compartir con ellas sus éxitos, fracasos, reinvenciones, recomendaciones, consejos, mitos y leyendas que queremos compartir con ustedes en torno a este tema y algunas diferencias relevantes por género.

¿Qué es el ADN del emprendedor?
Existen algunas características transversales a todo emprendedor(a) y claves para lograr el éxito. Algunas de ellas son innatas y otras adquiridas que pueden ser trabajadas. ¿Cuáles son? actitud emprendedora, aversión al riesgo, instinto, valoración por la independencia, autonomía, y quizás la más importante, la perseverancia. Muchas veces vemos que emprendimientos exitosísimos no son, ni los más innovadores ni los que han tenido más apoyo financiero, pero la inmensa mayoría de estos emprendimientos exitosos, tienen detrás a un emprendedor(a) perseverante y “busquilla”. Ese emprendedor(a) que ve todo como una oportunidad y no deja pasar “ni una”.

No obstante lo anterior, y a las características transversales a emprendedores y emprendedoras, sí hay algunas diferencias de género interesantes de mencionar. Algunas de ellas son las diferencias en las motivaciones por emprender. Por un lado están las emprendedoras que por necesidad tienen que emprender. Muchas son mujeres que son pilares económicos únicos o fundamentales en sus familias y tienen la necesidad de crear y desarrollar empresas que a su vez sean rentables. Muchas de estas emprendedoras no tienen una formación profesional o formal en los temas relacionados a su emprendimiento, pero por necesidad han derivado en temas que muchas veces ni siquiera imaginaron estar involucradas. Esto hace que, además de lidiar con los temas adversos propios de cualquier emprendedor, deben trabajar en capacitarse en aquellas área débiles o que no manejan. Otros de los argumentos o motivaciones para emprender de las mujeres, son frases como: quiero tener más tiempo para mis hijos y/o familia, quiero trabajar menos, quiero hacer lo que me gusta y ganar plata con eso, tener independencia económica, quiero ganar más de lo que gano como empleada en una empresa, disponer de mi tiempo, etc. Es aquí donde muchas veces tenemos que “abrirles lo ojos”, ya que en la mayoría de los casos, antes de lograr el éxito y estabilidad esperada, se requiere de una larga etapa de inversión de tiempo, económica, calidad de vida y desgaste antes de lograrlo. Generalmente son alrededor de 3 años de trabajar 24 x 7, con poca rentabilidad, con más gastos que ingresos esperados, aún con la carencia de un equipo en quien delegar tareas y responsabilidades, por lo tanto el sueño de las expectativas y motivaciones iniciales va chocando con la realidad del emprendedor, hasta que quedan las mejores y aquellas que lograr superar esta etapa y que están dispuestas a realizar esta inversión inicial.

Otra diferencia de género es que las mujeres por naturaleza somos más soñadoras y esto hace que nos enamoramos de nuestras ideas y proyectos, que por un lado es una ventaja para ser perseverantes, pero por otro lado hace que nos cueste más aterrizar y poner el foco en la rentabilidad que debe tener y que debemos exigir a todo proyecto. ¿Qué sacamos con tener una idea muy innovadora, creativa y hasta única, si esta no es aplicable, comercializable y a la larga rentable?

Así mismo, las mujeres tenemos ese “sexto sentido” que podemos usar de manera favorable a la hora de emprender e incluso de negociar, otra capacidad “multi task” de poder hacer muchas cosas al mismo tiempo, que si bien trae consigo mayor dificultad para enfocarnos, si logramos hacerlas con un foco claro, tenemos una ventaja comparativa importante.
Características también propias del liderazgo femenino, como el ser más sociales, compartir experiencias y ser más inclusivas, hacen que ellas creen equipos multidisciplinarios, heterogéneos y modelos de empresas más colaborativos que se ven con mayor frecuencia en empresas exitosas.

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