Antes de emprender, pregúntate si…

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1. ¿Tienes una idea o un modelo de negocio?
“Hay que desmitificar la sensación de que una buena idea es suficiente para que alguien te compre. Tu cliente no te comprará sólo porque tengas una muy buena. Es el perfil de muchos emprendedores tecnológicos, enamorados de su idea: han descubierto algo que para ellos es fabuloso, pero no se han parado a pensar en que en el mercado puede haber productos o servicios sustitutivos que lo pueden suplir o complementar. En función de tu idea de negocio, te tendrás que mover en los mercados en los que tu cliente ya está comprando: si eres tecnológico, a lo mejor tienes que ir a ferias; si es algo más tradicional, tendrás que plantearte un negocio de proximidad, centralidad… Acércate a tu cliente”.
Ana Vera, Fomento del Ayuntamiento de San Sebastián

2. ¿Sabes cuál es tu punto de no retorno?
“Es importante tener claro cuál es tu punto de no retorno. Y es necesario marcar cuál es y hacerlo al principio: si pasa esto, esto y esto, hasta aquí llegamos. Es importante saber que esto puede pasar, que las cosas pueden ir mal, y que no pasa nada por dejar claro al principio hasta dónde se está dispuesto a llegar. Y ver cuáles son los indicadores y donde se marca la línea”.
Luis Gosálbez, fundador de eContratos y Metricson

3. ¿Sabes que también implicas a tu familia?
“A la hora de emprender, se suele tirar de la familia. No sólo arrastras tu patrimonio personal, sino también familiar. Hay que buscar la viabilidad y testar bien la idea antes de acometer inversiones que suponen una gran responsabilidad. Tienes que ser realista, ponerte en el peor de los casos y ver qué salidas hay si fracasas. Si el proyecto no llegara a ponerse en marcha como lo tenía previsto, ¿en qué situación me quedo? ¿Cuánto me voy a poder endeudar a la hora de montar el negocio para saber si sale mal si es digerible? Hago una inversión, pero tampoco me puedo echar la manta a la cabeza. Hay que ser realista. Sobre todo cuando tienes una edad en la que todavía eres joven [en su caso arrancó con 33 años] y no te puedes hipotecar para siempre. Como toda inversión, tiene su riesgo económico. Si va mal, ¿qué pasa? Hay que hacerse ese planteamiento. Debes estar preparado para recibir el golpe: es necesario estar preparado para el éxito, pero también para los fracasos”.
Joaquín Parra, fundador de WineUp Consulting

4. ¿Sabes cuánto dinero necesitas para empezar?
“Puede sonar exagerado pero no lo es. Muchos emprendedores con su plan de empresa ya muy avanzado desconocen realmente el dinero que necesitan o no lo han calculado bien (fondo de maniobra incluido) o las fórmulas con las que pueden solventar sus dificultades –préstamos participativos, leasing, renting… O simplemente no se han puesto en contacto con ninguna entidad financiera para testar de forma inicial si les prestarán el dinero que necesitan o una parte del mismo”.
Roberto Vieites, BIC Galicia

5. ¿Sabes por qué van a pagar realmente tus clientes?
“Es importante establecer una relación de valor con los clientes. El precio está relacionado a la calidad y no se puede desvincular de ahí. La clave está en el valor neto que ofreces al mercado: cuánto das a cambio de cuánto. Evidentemente, para los consumidores, el precio es siempre un coste, un sacrificio. Tu precio debe ir en sintonía con la calidad que ofreces. Tienes que ver qué valor ofreces. Tú puedes ser más competitivo vendiendo más caro que la competencia, si la calidad es proporcionalmente superior a la de la competencia. No importa que tu precio sea alto, si se vende con ese criterio”.
Javier Oubiña, UAM

6. ¿Estás pensando en subvenciones?
“Las subvenciones pueden ayudar en el desarrollo de una empresa de nueva creación, pero no puedes hacer depender tu negocio de su recepción. Lo más aconsejable es no contar con ellas y actuar del mismo modo como si no nos las fueran a conceder. Si, al final, somos afortunados y resuelven a nuestro favor, las utilizaremos en ese momento. Vamos a llevar adelante nuestro proyecto independientemente de que recibamos o no la subvención. No te des de alta sólo para pedir una ayuda. Si estás a expensas de conseguir 7.000 euros, lo más probable es que no te merezcala pena. Piensa que adquieres compromisos administrativos y fiscales, y compromisos también con proveedores…”.

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