Descubre si eres un empresario o un auto-empleado

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Son muchas las personas que dejan los miedos atrás y se deciden a iniciar su propio negocio, un proyecto que, además de tener un impacto en sus bolsillos, implica la liberación de las ataduras de una organización grande.

Pero, si ese nuevo empresario no se percata, podría caer nuevamente en un estado similar o peor que el de un empleado asalariado.

Se trata del “auto-empleo”, una modalidad que conlleva horas excesivas de trabajo y de responsabilidades.

Esta condición es muy fácil de identificar. Sólo es necesario determinar si el negocio es capaz de funcionar si el propietario se ausenta. Si la respuesta es negativa, la empresa se encuentra en un estado de alto riesgo, explica Belkis Cocco, representante en el país de la franquicia internacional de entrenamiento empresarial Action Coach.

Para lograr que las cosas cambien, Cocco ofrece tres aspectos que se deben considerar.

Lo primero es conseguir que el negocio tenga una buena salida comercial que garantice su rentabilidad.

Además es necesario establecer un buen liderazgo sobre todos los empleados y sistematizar todas las operaciones de la empresa.

Así se arma una cadena: el empresario dirige a los empleados, los empleados a los sistemas y los sistemas a la empresa.

Un buen liderazgo empresarial se consigue por medio de la formación de colaboradores identificados de manera seria con el proyecto.

Y es que se les debe traspasar la ideología de empresa, de manera que haya un visión clara de hacia dónde se quiere ir.

A esto se añade la automatización de, por lo menos, el 80% de las operaciones. Para conseguirlo hay que dejar claro la manera en que se resolverán las funciones normales de la organización y aquellas que se puedan presentar.

Poseer sistemas adecuados es vital para garantizar la ocurrencia de la menor cantidad posible de imprevistos.

Esos sistemas se establecen con el objetivo de proporcionar una respuesta consistente a las situaciones que generalmente ocurren en las empresas y, si es posible, a los imprevistos Un ejemplo del funcionamiento de este proceso se encuentra en el manejo de los empresarios de múltiples empresas. Ellos dirigen los equipos de trabajo y toman decisiones importantes a través del uso de indicadores que les permiten observar el funcionamiento de las operaciones. “Ellos lideran el equipo, le dicen qué hacer y hacia dónde ir. Luego el equipo maneja los sistemas y los sistemas manejan a la empresa”, comenta Cocco.

Con pasos como éste, los empleados se revisten de una mayor responsabilidad y de cierto poder para la toma de decisiones, gracias a que dominan con claridad la manera de proceder frente a cada una de las circunstancias que se puedan presentar.

La consecuencia inmediata es que el empresario contará con mayor disponibilidad de tiempo para dedicarlo a su vida personal y hasta a la creación de nuevos proyectos de expansión y crecimiento.

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Un ejemplo específico
José Luís Hernández ya tiene 20 años al frente de su taller de mecánica industrial. En ese tiempo, este señor de más de 40 años sólo ha incorporado un empleado adicional al grupo inicial de dos personas.

Hernández trabaja en su empresa entre 10 y 11 horas diarias, tiempo que le ha permitido garantizar la permanencia de su negocio de creación de piezas industriales, pero todavía no ha logrado que el proyecto profesional más importante de su vida inicie su expansión.

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