Cuando la motivación no es suficiente

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Todos tenemos objetivos, sueños o simplemente cosas que deseamos realizar, sin embargo, pasan los días y nos encontramos con que no hemos hecho absolutamente nada para acercarnos a nuestra meta. Ya ha transcurrido más de 1 mes desde que empezo el año y de las resoluciones y/o metas que te propusiste ¿haz hecho algo al respecto? ¿que tanto o por qué no? ¿acaso no quieres lograr lo que te propusiste?.

¿Qué paso con la idea de bajar de peso? ¿por qué no has ido al gimnasio todavía o faltas de vez en cuando en tu rutina? ¿qué pasa que sigues comiendo dulces todos los días?. Lo que usualmente pensamos cuando vemos que no avanzamos es que no “lo queremos lo suficiente” o lo que es lo mismo, no tenemos “la suficiente motivación” para cumplir con nuestras metas cuando esto no es así.

Para arreglar un problema, primero tenemos que tener claro cual es nuestro problema porque sino las soluciones que ideemos no nos ayudarán. Muchas veces asumimos que la razón por la que las ideas o sueños que tenemos no pasan a ser realidad es por falta de motivación cuando nuestro verdadero problema es la falta de acción porque la ambición de bajar de peso, aprender un nuevo idioma, viajar, etc., está ahí.

Tenemos una idea equivocada de que si tan solo nos importa o queremos algo lo suficiente, entonces haremos algo al respecto. Pero esto no es cierto.

La motivación está en la mente; accionar está en la práctica. La motivación es conceptual; accionar es práctico. De hecho, la solución a un problema de motivación es exactamente la opuesta a la de un problema de falta de acción. La mente es esencial para la motivación. Pero para accionar, es la mente la que se coloca en medio del camino.

Todos hemos experimentado a nuestra propia mente saboteando nuestras aspiraciones. Por ejemplo, hemos decidido ir al gimnasio al salir del trabajo pero luego, cuando llega el momento de ir, pensamos, “es tarde”, “estoy cansado”, “por un día que no vaya no pasa nada”.

[…]

Aquí está la clave: si quieres accionar, deja de pensar.

– Peter Bregman

Un ejemplo propio ha sido el re-diseño de este blog que hace unos 2 meses me propuse a realizarlo pero que por diferentes circunstancias simplemente lo de ido aplazando día a día. Habian 1.000 excusas para no empezar, “no tengo tiempo”, “estoy cansada”, “hay otras cosas más prioritarias”, “es muy tarde”, etc., y así se me pasaron los días hasta que una noche bien tarde se me dio por empezar, deje de pensar tanto para sacar excusas y me dije, “ya llevo aplazándolo un montón, más me vale empezar y si estoy tan cansada pues solo trabajo 15-30 minutos y ya” y desde esa noche todos los días trabajaba por lo menos “15 minutos” o eso me decia para empezar ;D.

Cada vez que estes bajo de ganas por el cansancio, el estrés o lo que sea en vez de dejarlo hasta ahí, desarrolla el hábito de decirte:

“Aunque , voy a hacer o por lo menos adelantarla en 15 minutos antes de acostarme.”

No es fácil, es disciplina pero usualmente el cerebro tiende a sobre-estimar el esfuerzo que se requiere para realizar algo antes de empezar, por eso una vez damos el primer paso, dar el segundo no nos parece tan terrible.

“El genio es 1% inspiración y 99% transpiración.”
– Thomas Edison

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