9 mitos sobre emprender que vale la pena aclarar


por Javier Megias

Vivimos una época curiosa. Hemos pasado de un punto donde el emprendedor era considerado poco más que un loco con un sueño a hacer que recaiga sobre él todo el peso del futuro de la economía. Y es que emprender está de moda, pero creo que es necesario aclarar ciertos mitos populares que hacen más daño que bien a la figura del emprendedor.

1.Necesitas una gran idea. No, yo suelo decir que la idea per se no vale nada. Conozco a dos personas diferentes que dicen que a ellos se les ocurrió la idea de Facebook antes que a Zuckerberg… pero el que se hizo millonario no es quien tuvo la idea, sino quien la ejecutó.
No tiene sentido que esperes a que llegue esa idea mágica que hará que todo cambie. Te basta con utilizar tus ojos, fijarte en los problemas cotidianos que tiene la gente cómo los resuelve y luego pensar si existe una forma mejor (para ellos claro) de resolverlos… y estarás sobre la pista de algo interesante.

2.No hace falta dinero para emprender. Queda muy poco cool decir esto, pero hace falta dinero para lanzar un nuevo negocio. Poco, si emprendes en sectores donde la inversión inicial no es muy grande o que utilizan canales más ágiles como Internet… pero hace falta.
No hay nada peor que dejarlo todo para empezar tu gran proyecto y darte cuenta que se te ha acabado el dinero antes de llegar al siguiente hito, y que no puedes continuar. Y, o tiras la toalla, o te pones a buscar financiación a mitad de proyecto, algo muy poco recomendable. Mejor empieza cuando hayas conseguido el dinero que de verdad te hace falta para arrancar

3.Crear una empresa es fácil. El proceso administrativo de crear una empresa es fácil (bueno no, pero con tiempo y paciencia se consigue). Lo que es extremadamente duro y complicado es construir una empresa rentable. Aunque existan muchos libros en el mercado que dicen cómo se debe crear una empresa, ninguno te va a contar como crear tu empresa.
Así que mejor prepárate para una época dura, y para dar un buen número de viajes en la famosa montaña rusa del emprendedor (con épocas en las que te vas a comer el mundo seguidas inmediatamente por épocas en las que nada sale bien… y vuelta a empezar).

4.Necesitas crear algo realmente novedoso. Falso. Nos han vendido la idea de que los grandes visionarios que han creado nuevos productos y mercados donde nadie había estado todavía son la regla… cuando realmente son la excepción. Como hablábamos en “los pioneros acaban con flechas en la espalda“, decíamos que a menudo es mejor idea adoptar un papel de fast follower y dejar que otros se dejen la vida intentando abrir nuevos mercados.
Si pensamos detenidamente en muchos de los inventos que consideramos hoy en día como paradigmas de la rentabilidad y la innovación (el iPod o Nespresso por ejemplo) nos daremos cuentas que la mayor parte de las veces no son ideas nuevas, sino aproximaciones nuevas a ideas que ya existían (típicamente mercados resegmentados). Como decía T.Edison:

El éxito es un 99% transpiración y un 1% inspiración

5. Es necesario un Business Plan. Nos han dicho hasta la saciedad que lo primero es un buen plan de negocio en el que analicemos todo lo que va a suceder en el futuro, quienes son nuestros clientes…etc. A mí se me ocurren muchas formas mejores de perder 2 meses que escribiendo un plan de negocio. Lo que sí es necesario es una reflexión sobre el modelo de negocio de la empresa, qué necesidades vamos a resolver, cuáles son los problemas que sufren tus futuros clientes…etc.
Pero la clave no es imaginarnos qué va a pasar y qué problemas pensamos que tienen, sino salir a la calle y hablar con clientes de verdad, observarlos y crear con ellos. Como ya hablamos hace algún tiempo, la verdad está ahí fuera y no en tu business plan.

6.La razón para emprender es que no te gusta tu jefe. Curiosamente algunos piensan que una vez se monta una empresa desaparece esa figura odiada que toma decisiones arbitrarias y a menudo desagradables, el jefe. Lo que suele suceder es que en lugar de que es tu jefe quien se equivoca pasas a ser tu, y que un día descubres que estás sometido a los mismos problemas y decisiones complicadas que estaba él.
Dicho esto, no hay nada mejor que poder equivocarse uno mismo y aprender de los errores… pero no te equivoques, vas a trabajar para un jefe más duro y exigente: TU (y en algún momento si tu negocio prospera dejarás de ser un aguerrido emprendedor y serás tú el odiado jefe de alguien).

7.Si la idea es buena ganarás dinero rápidamente. Muchos de los negocios que conozco han tardado años en ser muy rentables y ganar mucho dinero. La clave para emprender no es el oportunismo, sino la ejecución. Si haces las cosas bien durante mucho tiempo no tengas dudas que el dinero llegará… pero olvídate, ni te vas a forrar a los 6 meses ni te va a comprar Google mañana (ojala me equivoque).
Creo que tiene más sentido fijarse en el ejemplo de gente de como François Derbaix, que tal como nos contó en la entrevista que le hice, la clave es trabajar mucho y bien, con un ojo en el presente y otro en el futuro.

8.Es para todo el mundo. En esta época más que nunca se está intentando estimular el emprendimiento como alternativa para todo el mundo al trabajo por cuenta ajena… algo que como ya he dicho otras veces creo que no sólo es mala idea sino pernicioso. Emprender es una de las cosas más satisfactorias del mundo, y el poder crear y vivir tu sueño y no el de otro es algo absolutamente genial…. pero no es para todo el mundo.
Emprender significa vivir en la incertidumbre, noches sin dormir, jornadas maratonianas de trabajo (en horas y en largos periodos), es caerse y volverse a levantar. Y por muy mal que suene, es algo a lo que realmente no está dispuesto todo el mundo… así que perfecto, no pasa nada, pero si buscas vivir razonablemente bien y “desconectar”, mejor no emprendas.

9.El emprendedor sabe a donde quiere ir. Normalmente vas a ir más perdido que un pato en un garaje. Pero no te preocupes, nos pasa a todos. En mi opinión no hay nada más peligroso que el emprendedor que va en cohete: tiene claro su destino, el camino exacto y su única preocupación es llegar lo antes posible.

Emprender es un proceso de exploración, es buscar el mejor modelo de negocio en un entorno de alta incertidumbre. Por eso nada mejor que adoptar una posición humilde, un enfoque de ejecución muy ágil y ligero y esforzarse en aprender lo máximo posible de tus clientes y del mercado para construir un producto genial que quieran comprar.

Autor Javier Megias

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