La Naturaleza del Emprendimiento

¿Qué es naturaleza?
Es el material o esencia de una persona, situación o cosa; la substancia o composición básica. Existen unos componentes que en conjunto definen la naturaleza del emprendimiento, y en consecuencias, características esenciales de los emprendedores.

El movimiento continúo

El ser humano por naturaleza no puede quedarse quieto, hace parte de un universo dinámico, no estático; todo lo que existe en el universo esta en movimiento continuo; la vida es un proceso de movimiento continuo. Un emprendedor es parte de esa dinámica universal.

La fuerza que mueve al emprendedor no solo está en su naturaleza básica y primaria, sino que el mismo es una fuente de energía que genera y encausa el movimiento. El corazón de una persona desde que esta nace, está en movimiento, y el día que deje de latir, así sea por unos minutos, la persona muere.

En la vida del emprendedor, el movimiento es una constante. Luego, el emprendedor, siempre está en movimiento, Solo que sus movimientos no son desorganizados, ni desorientados; compulsivos o fuera de control; son movimientos direccionados, encausados. Orientados hacia una causa o un propósito.

El emprendedor es alguien que se pone en movimiento hacia el logro de un sueño, de una meta, de un propósito, de algo que tiene sentido y le imprime significado a la vida. Es una persona que vence la inercia y dinamiza un proceso, una situación.

La vida está asociada con el movimiento, con lo dinámico; la falta de vida se relaciona con lo inerte, con lo inanimado, lo inactivo. Cuando algo no cambia, siegue igual, sin transformarse, esa situación, hace que se le pierda interés y la importancia.

Tal vez ese movimiento va a generar ondas expansivas, como cuando se lanza una piedra a un rio o un lago, y esta al entrar en el agua, genera unas ondas, que atrae la atención de otros sujetos. El movimiento del emprendedor mueve a otros que hacen parte de su radio de acción. El emprendedor no es estático ni pasivo, es dinámico y proactivo.

Lo que atrapa la atención y el interés de las personas es aquello que está en continuo cambio y movimiento, en constante transformación, aquello que no se detiene ni se queda estático, sino que evoluciona, que está en mejoramiento continuo.


Un emprendedor es alguien que está comprometido con el mejoramiento continuo; con las mejoras para su vida, su familia, su empresa, su entorno social, incluso con lo orbital, porque el emprendedor es alguien que trabaja y trasciende haciendo un aporte para un mundo mejor.

Luego, emprender tiene que ver con mover; el emprendimiento y el movimientos son equivalentes; y el movimiento está asociado con la vida; el emprendedor es un agente de vida. Como sucede con las aguas; las estancadas no producen vida sino muerte, parásitos, sustancias y elementos tóxicos.

No así las aguas vivas, como las de un manantial, en el cual fluye y se comunica vida, es algo que irradia belleza, salud, frescura; que atrae, y provoca estar allí. Así se la imagen de un paisaje, atrae, enamora, inspira, cautiva.

Por eso emprendimiento y estancamiento son opuestos; el emprendedor es alguien que no se está quieto, sino en constante movimiento, no se estaciona en la vida, sino que sigue avanzando; sabe que en emprendimiento como en creatividad no está dicha la última palabra, por eso el emprendedor es también creativo.

Solo que sus movimientos nos compulsivos, desordenados, o desorientados, sino encausados, dirigidos a un objetivo, que persiguen un propósito y abrazan un sueño, un sentido de misión y destino.

El fluir creativo

¿Qué es lo que fluye del interior del emprendedor? Es como un manantial, un torrente humano de ideas creativas, su vida se caracteriza por los chispazos creativos; es una persona que todo el tiempo se la pasa generando ideas interesantes y atractivas. Y esto lo lleva necesariamente a desarrollar una disciplina: canalizar y concretar sus ideas.

Ese caudal desbordante de ideas creativas, debe ser canalizado y ser conducido a una concreción práctica, para que estas ideas sean viables y realizables, y no se queden en el aire o no pasen solo a ser un momento chispeante, lleno de emoción y entusiasmo.

Y aunque todas las ideas son bienvenidas, no todas son realizables, al menos de manera inmediata, de allí la importancia de contar con un banco de ideas o semilleros de iniciativas de emprendimiento, y de esa manera, se estén alimentando y madurando.

El emprendedor debe aprender a canalizar sus ideas, y a integrar o articular una idea con otra; para que no queden sueltas, sino que se vayan alimentando una con otra y logren una fantástica pero aterrizada idea, en un ambicioso pero factible proyecto; en un gran producción creativa y logro intelectual.

Los emprendedores son generosos con su capacidad creativa y su tendencia a la generación de ideas; por regla general, cuando alguien le comparte un proyecto o emprendimiento, él se vuelve con un torrente de ideas, que surgen de un corazón apasionado por el emprender.

En emprendedor percibe las ideas en tres dimensiones; él o ella, tienen esa capacidad de visualizar aspectos de las empresas que no son comunes a la vista o perspectiva de los demás; tiene esa virtud de verlo el proceso como un todo, con un enfoque sistémico y en las etapas que se deben adelantar.

Las ideas del emprendedor no son disparatadas, aunque él se ha ejercitado en “disparar” ideas; no son descabelladas, aunque pueden romper con lo común y convencional; lo importante, es que el las deja salir, surgir, aflorar, darse a conocer; no las reprime sino que las libera sin temores ni prejuicios.

Es posible, que en un comienzo la apariencia de la idea se incipiente, precaria, básica, lo importante es que surgió, afloro, despertó, salió de su capullo, ya luego se le va dando forma. Florecimiento a la idea, hasta que se vuelva fructífera y fructificante.

La mayoría de los proyectos de emprendimiento surgen como un chispazo creativo, como una idea espontánea y sorpresiva, pero también son los hallazgos a prolongados procesos de búsquedas de soluciones a situación de la vida; mentes ejercitadas para generar productos innovadores y creativos.

Vemos entonces, que los emprendedores son personas creativas, generadoras de ideas, que vale la pena conocerlas, porque esa idea puede encerrar un ambicioso proyecto que se derive en una novedosa y atractiva idea de negocios, empresa o proyecto de emprendimiento.

Todo el mundo habla de problemas, de crisis; pero el emprendedor no se detiene en la problemática, sino que él va a la solucionatica. Mientras unos enfatizan “no se puede”; el emprendedor afirma, “si se puede”. Una persona emprendedora que siempre tiene una propuesta, una idea, una opción, una alternativa de solución; le mira la otra cara a la moneda.

El Creador nos doto con millones de neuronas cerebrales, para que las usemos en procesos creativos y constructivos. Al ejercer y desarrollar la capacidad creativa, creadora, nos hacemos semejantes al Creador. Hay dos fuerzas o facultades poderosas que tenemos las personas que le han permitido a la humanidad salir adelante, la fe, que es la capacidad de creer y la imaginación, que es la capacidad de crear, cuando unimos estos dos poderes, tenemos una mente creativa, capaz de pensar y realizar imposibilidades. No hay límites para la imaginación.

Una persona ira hasta donde su imaginación le lleve. Así, como hay personas que usan la imaginación y la creatividad para el mal, otros la usan para el bien. Ahora mismo, hay miles de científicos, pensadores, líderes, inversionistas, en el mundo, estudiando soluciones para resolver los problemas que aquejan a la humanidad.

El fuego de la pasión


Hay una característica infaltable en la vida y persona de todo emprendedor, la pasión, esa fuerza por conquistar sus sueños. Cuando son miles de gentes en la sociedad que evaden los compromisos, que se frenan ante las dificultades, cuando son miles que se rinden a los problemas creyéndose incapaces de resolverlos, el emprendedor, está enfocado en construir puentes que superen abismos.

El emprendedor mantiene un fuego encendido en su interior, la pasión. Es una fuerza, un empuje que nace en sus entrañas, que lo despierta cada día, muy temprano; mientras otros duermen, él está sonado. Ese fuego permanece encendido, no se apaga.

Y ese fuego, es la fuerza que lo impele. Que lo impulsa a conquistar sus anhelos e ideales. Y esa pasión no le permite dar marcha atrás. Escribiendo el libro, aprendiendo a volar como las águilas, aprendimos algo que resulta tan elemental y sencillo, que cualquier observador casual lo notaria, las águilas y por supuesto, las aves, no vuelan hacia atrás, están diseñadas para volar y elevarse hacia arriba y hacia adelante, pero no dar reversa. Y esto está impreso en la naturaleza del emprendedor, la pasión no lo deja retroceder ni rendirse.

Por supuesto, que la pasión va acompañada de otras virtudes como es el coraje, el arrojo, la valentía, la gallardía, el valor, la osadía, la tenacidad. Porque muchos, intentaran apagar ese fuego. Pero el emprendedor sabe que ese fuego de la pasión lo llevara a la cima del éxito.

Un emprendedor está hecho del material de los que siempre llegan a las cimas del mundo; aquellos que arman de valor, coraje, arrojo, audacia, talante, de aquellos que no se amilanan por las dificultades, sino que direccionan y encausan sus acciones a propósitos que para muchos podrían parecer inalcanzables.

Se ha probado en diferentes faenas y gestas; ha aprendido a saltar a la arena donde solo se atreven aquellos que se tienen confianza, que han forjado un carácter en medio de las luchas diarias, aquellos que no se improvisan, que si caen saben cómo levantarse, pero que de ninguna manera se dan por vencidos. Se tiene la seguridad que lo va a lograr.

Y esto es posible, porque al emprendedor lo mueve una fuerza poderosa, la pasión. La sociedad actual está integrada por gentes que les gusta lo fácil, lo cómodo, que buscan la ley del menor esfuerzo, que se ahorran molestias alejándose de las causas que demandan disciplina y constancia.

A la hora de lanzarse a la conquista de sus sueños, el emprendedor sabe que no se fácil, ni rápido, sino que la tarea demanda esfuerzo, sacrificio, tesón. A diferencia de los facilistas, los emprendedores llevados por la pasión, saben que para disfrutar del privilegio, hay que pagar un elevado precio.

Ningún esfuerzo es demasiado grande, y ningún esfuerzo es demasiado pequeño en la vida de un emprendedor, él sabe que toda inversión, vale la pena tenerla, y que al final, la satisfacción de la tarea cumplida, y la recompensa por el trabajo emprendido será tan elocuente y trascendente.

Y esa pasión es contagiosa, cautivante y logra que otras personas se unan al emprendedor y vayan con él al alcance de ese sueño. Llega un momento, en que el emprendedor ha logrado personificar de tal manera el sueño, que se relaciona a él con el sueño y al sueño con el emprendedor, como si fueran una sola pieza.

Es inevitable ver, observar o estar con el emprendedor y no envolverse en el sueño que persigue, en la causa que defiende, en la bandera que enarbola, los valores que promueve, la misión que lidera, las luchas que encabeza.

La pasión lo lleva a ponerse al frente, a liderar un proceso, un equipo de apasionados como él; la pasión lo lleva defender el sueño de quienes no creen en él, de sus contradictores, de los enemigos del sueño o de la visión que lidera el emprendedor.

La pasión es muy importante, pero hay que encenderla. Y allí surge la pregunta, ¿Qué es lo enciende la pasión? ¿Cuál es ese fuego que enciende ese poderoso combustible? ¿Qué es lo que despierta el anhelo ardiente y el deseo ferviente?

Y esta necesidad de encender la pasión es más patente en aquellos que por mucho tiempo han estado apáticos, inermes, indiferentes, y no han experimentado esa fuerza interior, ese empuje interno, de un momento sea encendido por un poderoso fuego; ¿Cuál es el fuego que enciende la pasión?

Y ese fuego, es la fuerza que lo impele. Que lo impulsa a conquistar sus anhelos e ideales. Y esa pasión no le permite dar marcha atrás. Escribiendo el libro, aprendiendo a volar como las águilas, aprendimos algo que resulta tan elemental y sencillo, que cualquier observador casual lo notaria, las águilas y por supuesto, las aves, no vuelan hacia atrás, están diseñadas para volar y elevarse hacia arriba y hacia adelante, pero no dar reversa. Y esto está impreso en la naturaleza del emprendedor, la pasión no lo deja retroceder ni rendirse.

Por supuesto, que la pasión va acompañada de otras virtudes como es el coraje, el arrojo, la valentía, la gallardía, el valor, la osadía, la tenacidad. Porque muchos, intentaran apagar ese fuego. Pero el emprendedor sabe que ese fuego de la pasión lo llevara a la cima del éxito.

Y ese fuego está relacionado con el sueño; el sueño es el que enciende la pasión; un emprendedor sabe que él tiene una visión, un sentido misional de vida, conquistar ese sueño, una meta superior que le ha sido asignada a él y que le da propósito, significado y razón de ser a su vida y le corresponde cumplirlo, es su responsabilidad existencial.

El emprendedor sabe, que si lo sueños no se hicieran realidad, el Creador no le hubiera dado a las personas la capacidad de soñar. Los grandes soñadores, casi nunca alcanzan solo las metas, sino que las sobrepasan; el mundo es de los soñadores. Soñar no cuesta nada, pero dejar de soñar, lo cuesta todo.

El mundo es de los emprendedores apasionados que persiguen un sueño. ¿Por qué muchos no viven con pasión? Porque ni siquiera tienen un sueño, y si algún día lo concibieron, lo han abandonado, lo han dejado en el olvido, rezagado al baúl del recuerdo, confinado al olvido, destinado a perecer.

Pero un sueño que se mantiene vivo, que se alimenta cada día, que el emprendedor anhelo verlo hecho una realidad, esto hace que la pasión no se pierda sino que fortalezca cada día. Luego, para ser un emprendedor, en el entendido que esto demanda pasión, hay que tener presente que el fuego que la enciende es el sueño. Cuando el sueño baja al corazón, se enciende la pasión.

De allí, la importancia de empezar por revisar e identificar, cuales son nuestros sueños, aquellos que nos impulsan, que nos mueven; que nos llevan a luchar para lograr conquista la cima del éxito y la realización plena, aquella cima que solo es conquistada por emprendedores luchadores y apasionados.

Porque los sonadores escriben las páginas de la historia, el mundo es de lo sonadores. Pero no basta con tener un sueño, hay que hacerlo una realidad, hay que construirlo.

El espíritu pionero

Significa que él se arriesga, se aventura a incursionar por terrenos no explorados, se atreve a hacer aquello que otros no quieren, no les gusta, o les da miedo hacer. El término emprendedor, viene del francés, entrepreneur, que significa, pionero. El que se atreve, el que inicia, el que arranca, el que comienza algo. El que asume el reto de construir camino en el desierto.

El talento de excelencia


El emprendedor es una persona talentosa; muchos se preguntan, si el emprendedor es un ser privilegiado por poseer una serie de talentos y habilidades especiales. En realidad, el emprendedor es alguien común y corriente; solo que existe una diferencia entre el emprendedor y aquella persona que no se decide a emprender.

En lugar de estar pensando si los emprendedores son seres privilegiados que gozan de dones y talentos especiales y por eso brillan con luz propia; y esa la razón de su éxito, distinción o destacamento; lo que debemos preguntarnos, ¿es donde reside la raíz de su éxito?

No se trata que a estas personas, el Creador o la vida les haya proporcionado capacidades especiales y a otros no; lo que sucede, es que el emprendedor, por regla general, se enfoca en una tarea, llevar su talento natural a la excelencia. Y esto es lo que permite que se distinga, destaque, sobresalga en su labor.

Detrás de una medalla de oro que luce orgullosamente un atleta recién coronado, hay cientos de horas de entrenamiento, disciplina.

El no es un único poseedor de ese talento o habilidad, son miles de personas que pueden gozar de esa misma capacidad o de otras similares; la diferencia, es que el emprendedor se ha propuesto ejercitarla, desarrollarla, mientras que los otros no lo han hecho. No es lo mismo, hallar un diamante en bruto, a un diamante tallado.

Por eso el emprendedor marca la diferencia, y escribe, sino una página, al menos un reglón de la historia, y esto le lleva a alcanzar sus metas y objetivos. No se conforma ni resigna, solo a tener un talento, don natural, habilidad o destreza, sino que lo desarrolla, forja y lo convierte en un talento excelente.

Y esta labor demanda, esfuerzo, disciplina, dedicación, perseverancia, mejoras continuas, estar aprendiendo siempre, aceptar las críticas de los demás; de tener estándares elevados a los cuales alcanzar; y lograr ese objetivo que tiene en mente, llevar su talento a la excelencia.

Decíamos, que muchos piensan, que el emprendedor, es un ser privilegiado, que vino a este mundo dotado de capacidades especiales que lo destinan a ser un triunfador, sin embargo, cualquier persona, que se enfoque en desarrollar su talento persona, puede descollar, marcar la diferencia y cruzar la meta hacia una dimensión donde las personas brillan con luz propia.

Si usted tiene un talento, no se conforme con ello; desarróllelo, explótelo, cultívelo; logre que sea, sino un producto, porque siempre estamos mejorando, al menos un producto elaborado, trabajado, tallado; que se perciba que no se ha quedado en un nivel básico, incipiente, precario; sino que se ha llevado o cursa un proceso hacia la excelencia.

La vocación de servicio

Un emprendedor no es de aquellos que solo piensan en sí mismos, porque quien hace esto, por definición, es un egoísta. Y nadie quiere estar al lado de un egoísta, porque tampoco el egoísta lo va a permitir. El egoísta vive centrado en sí mismo; su Yo es el eje principal sobre el cual gira su vida. El egoísta no comparte si gloria con nadie, aunque es una gloria efímera, pasajera, fugaz. El emprendedor tiene sensibilidad social; no se enfoca en el sino en otros, en cómo ayudar, en como servir. Y ese sentimiento social, esa pasión, despierta en quienes lo rodean, el “factor arrastre”. Quienes le rodean, se refieren acerca del emprendedor, como una persona de bien; se disponen a ayudarle a ayudar; pero nadie quiere patrocinar propósitos egoístas, ególatras.

Visión trascendente

Tiene una agudeza visual sobresaliente; no es de aquello que se la pasan mirando atrás, al pasado. Esa es la razón por la cual muchos no avanzan en la vida, por la cual no continúan, porque miran atrás. El emprendedor no mira al pasado, se enfoca en el presente, pero su visión está centrada en el futuro. Él tiene un sueño, una imagen deseable del futuro. Tiene esa capacidad de ver, lo que otros no ven; el ve oportunidades donde otros ven dificultades. Descubre la vocación de un lugar; ven la obra de Dios expresado en un sitio.

Liderazgo natural

Es un líder, por una sencilla razón, todo aquel que quiera ser parte de la solución y no del problema, marca la diferencia. Quien su lenguaje no sea de juicio, critica, condena; sino de solución, oferta, propuesta. El que decide no andar derrotado, rendido, sino que quiere salir adelante, marca la diferencia; el que brilla con luz propia, en lugar de andar eclipsado, apagado; el que no anda buscando arrimarse al árbol que más sombra da, porque siempre será un arrimado, sino que quiere ser árbol que sobre brinda; ese marca la diferencia.

El lenguaje habla de lo que hay en el corazón; las palabras revelan su interior. Se puede conocer la condición de un hombre por lo que sale de sus labios; por sus palabras y pensamientos, uno sabe si en el corazón de un hombre hay un campeón o un derrotado. Por lo que dice, uno sabe si esa persona es alguien superficial o tiene un carácter forjado; si son palabras que hablan de vanidades y banalidades; o si son palabras que hablan de convicciones profundas. Uno puede saber cuándo alguien habla con verdad o con engaño. A veces las palabras no son suficientes para ocultar actitudes.

Florecen y fructifican

Los emprendedores florecen donde quiera que vaya, así sea en un desierto o en una fértil llanura. Donde vaya, si es a una montaña rocosa, allá como una flor que emerge de la roca, allí florece; si le envía a un valle, allá florece; porque en su naturaleza está el dar fruto. Él no depende del entorno; la capacidad de florecer y dar fruto va con él. Por eso no hace caso a lo que gente dice; el marca la diferencia. Una lámpara da luz donde quiera que este; si la enciende en un sótano, allí da luz; si la enciende en el embovedado, allí brinda luz; si la enciende en el interior de un closet o armario, allí da luz; si está en el garaje, allá le da luz. En cualquier lugar oscuro, allá da luz, porque esa es su naturaleza, esa es su función. La luz esta en ella.

Son resistentes y adaptativos

Tienen una gran capacidad y resistencia a las duras pruebas, a los desafíos y reveses de la vida; es una coraza física, emocional y espiritual con la cual han sido dotados, para su propia supervivencia. Como aquellos animalitos, que parecen débiles, pero que han sido revestidos para soportar las inclemencias del clima; los ataques de otras especies. Los emprendedores son resistentes, y se adaptan rápidamente. Resisten a las pruebas, incluso cuando esta son generadas por cambios, pero no ponen resistencia a que los cambios se den.

Esto es apenas la introducción a la vida de los emprendedores, sus aventuras. Cada vez, que vamos a la radio, a conducir nuestro programa radial, la Red de Amigos, labor que venimos haciendo por más de una década, para entrevistar a emprendedores, es habitual, que al terminar el programa, estemos pletóricos; por la carga de motivación que recibimos de cada invitado. Estamos convencidos, que hacer empresa es posible; no es fácil, pero es un reto transformador para cualquier ser humano. Lo observamos en la mirada de los emprendedores, es brillo especial en sus ojos; la sonrisa en sus labios, la alegría y convicción con que hablan y se expresan; la admiración por sus logros y triunfos; no los vemos triunfalistas, ni soberbios, sino por el contrario, humildes, y con deseos de seguir aprendiendo; forjados en la arena de los que caen muchas veces pero que tienen el tesón de volverse a levantar; se les ve comprometidos con la vida, con ganas de vivir, se perciben prósperos, tal vez no sean millonarios, aunque muchos viven bien, pero ante todo se les ve felices, realizados, contagiando a otros de ese espíritu emprendedor, y convencidos de lo que han hecho.

La constante del cambio

Una de las realidades que enfrentamos las personas hoy en día, es el cambio, se dice que lo único constante es el cambio, porque todo avanza a pasos vertiginosos, y esto es algo que no podemos evitar.El cambio hace parte del movimiento, y el movimiento hacer parte de la vida misma, por ejemplo, así no nos parezca, o no lo sintamos, la tierra gira sobre su eje, el sistema solar gira sobre su órbita y a su vez la galaxia; el universo nos da esta lección, que todo lo creado está en permanente movimiento.

Y mientras estemos y queramos seguir vivos, el movimiento se parte fundamental de nuestra vida, ¿Quiénes son los únicos que tienen derecho a permanecer inertes e impávidos? Exactamente, los que están muertos. Y la vida nos depara constantes cambios, el problema no es el cambio en sí mismo, sino, como reaccionamos a los cambios, y el tiempo que nos toma adaptarnos a los cambios y a las etapas de la vida.

Si una persona se resiste a los cambios, estará demorando o retrasando el curso natural y el proceso que debe adelantar en las etapas de la vida; de todas maneras es algo que no se puede evitar, y lo mejor que se puede hacer es colaborar con lo inevitable. Y esto se ve y se vive con frecuencia en el mundo empresarial, ya que las empresas hacen partes de macro y micro sistemas que están expuestos a cambios, ya que tienen su propia dinámica.

Hay fuerzas externas e internas que provocan estos cambios, bien sabemos que el universo como tal, es un solo sistema, y lo que sucede en un extremo del mundo, nos afecta de manera directa o indirecta. De allí que una de las cualidades más importantes que deben desarrollar hoy en día las persona, es la adaptabilidad, con mayor razón, si estas personas cumplen funciones o roles sociales como líderes, educadores o empresarios.

Hay otra gran realidad y es que las personas, así lleguen a ser conscientes que hay cambios y que todo está cambiando, las personas no se preparan para los cambios y esto hace que la situación se torne más crítica, incluso, traumática. Pero de nada sirve, ignorar lo inevitable, porque de todas maneras vendrá y lo mejor es que nos tome preparados; más aún, si fuimos diseñados con la capacidad de anticiparnos al futuro. Revisemos brevemente algunas de las claves en relación al cambio:

El cambio no afecta cuando se tiene visión. Siempre que una persona sepa y tenga claro que es lo que quiere, que es lo que busca, cuál es su visión, los cambios no tienen por qué afectarle. Muchas veces vamos a tener que cambiar de camino y de vehículo, lo importante es no perder de vista hacia dónde vamos; mantener la mirada puesta en el objetivo, lo demás pasa a un plano circunstancial.
Hay unos lugares bellísimos que quedan al sur del continente, llegando a la Patagonia,, para usted llegar hasta esos lugares, debe tomar prácticamente todos los medios de transporte existentes, avión, barco, auto, moto, caballo y hasta ir a pie. Va a tener que subirse y bajarse muchas veces de su medio de transporte, lo importante es que usted sepa hacia donde se dirige; los medios son herramientas temporales que deben adaptarse según las circunstancias. Y usted también debe estar dispuesto a lo mismo.

Comprender el tiempo y las circunstancias. Hay diferentes momentos en la de un emprendedor; pero si en algo debe ejercitarse, es aprender a discernir o identificar los tiempos para cada desafío de la vida. Si con algo no debemos luchar es con el tiempo, el cual es implacable, el tiempo ya sea el reloj biológico, es el que mejor nos señala, que el cambio se está produciendo y como debemos actuar al respecto.
Debemos estar preparados para los cambios. Un emprendedor se prepara a lo largo de su vida para llegar a su objetivo, y sabe que el desafío tiene por delante en cada etapa de su vida. Y esto es algo que también debemos entender, que no se requiere de toda una vida para lograr un objetivo, sino que entre más seamos eficientes, más rápido lo vamos a conseguir. El cambio es una constante, lo importante es conservar su visión, comprender los tiempos y la forma como éstos se presentan, lo que algunos llaman, “las señales de los tiempos”; sepa leerlas y comprenderlas, y esté preparado, para que, una vez que el cambio se de, éste no lo tome por sorpresa.

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