Convertir la idea en negocio en 11 pasos.


Por A.Carlos González
Todo el mundo tiene ideas. Muy pocos son capaces de ejecutarlas, hacer negocio con ellas y crear una empresa alrededor de su idea. ¿Cómo convertir tu idea en un negocio?. Stephen Key, autor de “One Simple Idea for Startups and Entrepreneurs” (Una idea simple para Startups y emprendedores), lo tiene claro. Key tiene 10 pasos que seguir, los cuales deben ser efectivos, ya que a lo largo de su carrera como emprendedor ha patentado 14 productos y éstos se venden en centros de la talla de Wal-Mart.

¿Qué pasos debemos seguir para convertir una idea en un negocio?

1. Prueba rápido y constantemente tus ideas.

Key se dio cuenta que si quería comer de sus ideas, debía averiguar rápidamente si éstas funcionarían . De no ser así, él debía seguir adelante, buscar nuevas ideas y probarlas. “Pero no se prueba con tus amigos”, advierte Key. “La verdadera prueba, la prueba de fuego de tu idea es cuando la gente está dispuesta a sacar billetes de su bolsillo para tener eso que tú ofreces”

2. Entender el mercado y saber quién será tu mercado.

Debes comprender el mercado: ¿Dónde encaja tu producto, quién compraría tu producto,qué te diferencia de otros productos, puedes vender tu producto en un precio justo dentro de ese sector?. No busques ser único, o productos que no tengan competencia. La situación ideal para un negocio se da en un mercado donde todo el mundo ha dejado migajas sobre la mesa.

3. Determina el coste de fabricación.

Debes saber de antemano si tu producto se puede fabricar a un precio en el que puedas hacer dinero. Eso es fácil de averiguar, ya que únicamente debes hablar con los fabricantes para saber cuánto costaría la fabricación. Key aconseja proteger tu idea solicitando una patente provisional.

4. Calcula lo más exactamente posible tu margen de ganancia.

Si el precio de tu producto es demasiado alto, no serás competitivo. Por otra parte, si entras en una guerra de precios ajustando el margen por encima de tus posibilidades, tampoco ganarás dinero. De hecho, en este tipo de guerras nadie gana dinero al final. Si crees que tu margen de beneficio no te va a poder permitir vivir correctamente, no tengas miedo y pasa a otra idea de negocio más rentable en este aspecto.

5. Obtén información real de la opinión de los usuarios.

Dirígete a almacenes locales, asiste a ferias y eventos relacionados con el sector. Muestra tu producto a personas que estén en condiciones de tomar decisiones. La propia gente te dirá si tienes un negocio con posibilidades o si lo que tienes es una idea inservible.

6. Prueba antes de pasar a la fabricación.

Key aconseja crear una página web donde mostrar tu producto, compartirlo en redes sociales, crear un vídeo explicando los beneficios de tu producto o servicio. Lo que buscamos es encontrar luces verdes o rojas. Si aparecen demasiados comentarios negativos (luces rojas) es cuestión de plantearse si la idea de negocio merece la pena. Si por el contrario, encontramos gente dispuesta a “rasgarse el bolsillo”, tenemos negocio.

7. Hagamos nuevos cálculos.

Aunque la magia está en las ideas, finalmente, lo que mandan son los números. Volvemos a sentarnos y analizamos nuevamente los costes de fabricación y esos pequeños detalles que hayamos pasado por alto en el resto de los pasos. Una vez encajemos todas las piezas, decidiremos si comenzamos.

8. Comienza con algo pequeño.

Aunque Donald Trump aconseje pensar en grande, los comienzos deben ser pequeños, mientras aprendemos acerca de nuestro producto y nuestros clientes. Probablemente debamos hacer algunos cambios. Lo pero que le puede pasar a un emprendedor es gastarse el dinero en la fabricación y encontrarse que no es capaz de vender los productos que ya tiene fabricados.

9. Recuerda que nada es para siempre.

Hay que aprovechar el “momentum”, ya que podríamos tener mucho éxito, pero que ese éxito sea debido a que hemos creado una moda temporal. Hay que innovar constamente, crear nuevos productos, no dejar de moverse, no parar nunca.

10. Por encima de todo y ante todo, sigue intentándolo.

No te desesperes si tu primera idea no termina de arrancar, y si la segunda acaba en fracaso. Nunca te rindas, sigue intentándolo.

11. Ojo con la deuda.

No lo dice Stephen Key, pero lo digo yo. Ojo con el endeudamiento inicial. Sabemos que conseguir dinero para el inicio de un negocio no es nada fácil, pero muchos de los fracasos que he visto no han sido debidos a que la idea no funcionaba, sino que tardó en despegar más tiempo del que se calculó, los gastos fueron más de los calculados, y por tanto, el ahogo económico llegó antes de lo previsto. Ojo con eso.

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Gestión y Dirección de Empresas Familiares http://gestiondeempresasfamiliares.blogspot.com

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