COMO PIENSA UN ESTRATEGA


por JOSE FREDYS RIVAS QUINTO

Penetrar hasta allá, hasta la otra mente de él, y saber lo que piensa, o mejor como piensa un estratega, es una tarea monumental que pocos están llamados a descifrar, si resulta posible hacerlo; por cuanto este proceso se mueve en medio del conocimiento tácito y las potencialidades con que naturalmente se piensa nace un estratega.
¿Que es lo que hace que un estratega tenga éxitos, mientras que otros fracasan? ¿Porqué empresas que utilizan las mismas estrategias obtienen resultados diferentes: unos mejores que otros?
A fin de hallar explicaciones para la forma como piensa un estratega se han sugerido definiciones, líneas teóricas y conceptualizaciones. Esta vez presento al Sr. Ohmae (conocido en muchas partes del mundo como Mr. Strategy) afirma que el éxito no suele ser producto de un análisis riguroso sino de un estado mental muy particular que se caracteriza por procesos de pensamiento creativos e intuitivos mas que racionales. “…sin embargo, los estrategas no rechazan el análisis. En realidad, trabajan permanentemente haciendo análisis, pero lo usan sólo para estimular el proceso creativo, para probar las ideas que surgen, para averiguar las consecuencias estratégicas o para no fallar en la ejecución de ideas “locas” que tienen grandes posibilidades y que, de otro modo, nunca se habrían puesto en práctica. El análisis es el punto de partida del pensamiento estratégico. El pensador estratégico se enfrenta a problemas, tendencias o situaciones que parecen constituir un todo armonioso. El estratega debe desmembrar ese todo en sus partes constitutivas y, una vez que conoce el significado de cada parte, debe volver a juntarlas intentando aprovechar al máximo la ventaja competitiva de la empresa. La solución obtenida de esta forma es distinta de la conseguida con el pensamiento lineal, ya que hemos identificado y estudiado los elementos concernientes a nuestro problema y los hemos organizado de una manera relevante…”
La estrategia esta directamente relacionada con la resolución del conflicto que tiene que ver directamente con los valores y que tiene como salida la misión. Supone convivir en el ambiente de la alta dirección de las empresas, partiendo de la visión (futuro deseado, sueño empresarial), la misión (que hacemos para alcanzar la visión) y los procesos de acople cultural que permitan alinear la cultura con la estrategia.
El conocimiento o visión personal del estratega, nos comenta Ohmae, es la clave del proceso. Como el proceso es creativo y parcialmente intuitivo, y a menudo perjudicial para el status quo, las grandes estrategias están más allá del alcance del análisis consciente y los planes resultantes pueden parecer, sin embargo, inaceptables para el simple analista. El gran estratega es un pensador flexible que entiende la completa gama de alternativas y constantemente sopesa los costos y beneficios de cada uno. Para considerar alternativas se pregunta “¿qué pasaría si…?” o “si la situación fuera tal y tal, ¿cuál sería nuestro mejor curso de acción?”.
La forma de pensar del estratega es supremamente compleja, pues comporta una serie de elementos que no están dejados al alcance del pensamiento común, sino que es una mezcla casi única y particular de procesos mentales que se conjugan con una serie de elementos: Pensamiento intuitivo, conocimiento tácito, pensamiento creativo, dotación natural, chispa(capacidad para vislumbrar ideas brillantes que despuntan espontáneamente) creando una conducta emergente que es la forma de pensar del estratega.
Pero el estratega no tiene una forma unidimensional de pensamiento, es mas bien un pensamiento diverso, variado y pocas veces previsible, pues es una forma de pensar que se mueve de forma tridimensional en su entorno, el interior de la organización y las relaciones de causalidad creando condiciones para enfrentar el mañana, para adaptarse si es necesario, pero entendiendo que este se mueve mas en el terreno de la proactividad, pues su pensamiento mas que adaptativo es generativo.
El estratega no tiene un dogma, una doctrina, no es ortodoxo, es mas bien un visionario que sabe avizorar que condiciones existen para el salir a flote y emerger con su accionar que muchos llaman estrategia, que en el mayor de los casos ni se propone que sea una estrategia su accionar, puesto que el tiene una línea variada y profusa de pensamiento y accionar que le es innata o que por lo menos emerge naturalmente de la interacción de sus facultades naturales con el conocimiento tácito y las relaciones con el medio. Sino existen condiciones en el medio para el estratega el las crea y les da forma. Después de todo el no tiene definida una forma estática de pensar y proceder. El puede ser león que ataca ferozmente en el mundo empresarial, o puede ser camaleón que se mimetiza, para pasar desapercibido mientras avanza y deja atrás a su competencia. El estratega puede ser un perro que olfatea de lejos su oportunidad, y sigue el rastro a los acontecimientos pasados, presentes y los que se ven venir. Puede ser un astuto felino que se oculta al acecho y en medio de la oscuridad cuando el mercado es turbulento sigilosa y repentinamente cae sobre su competencia, dejándola en la retaguardia o sacándola de su camino. El estratega es hormiga que trabaja en el verano, pues seguramente la llegada del invierno no le tome por sorpresa. El estratega es tiburón temido en las profundidades de los negocios, el estratega es águila en las alturas que certeramente lanza sus ataques y obtiene resultados efectivos en el mundo empresarial. El estratega es la pequeña semilla de mostaza germinando en medio de los grandes árboles del bosques, en otras palabras es Lotus germinando en medio de un bosques donde viven Microsoft e IBM. “… Como lo informó la revista Fortune; En GroupWare, Lotus Development es el líder…” (Citado por Jack Trout, el Nuevo Posicionamiento, 1996.) El estratega es el caballo que se niega a seguir la marcha, pues adelante está el enemigo al acecho, por tanto decide cambiar la dirección de su destino, no por miedo a enfrentarlo sino para ubicarse mejor, conocerlo y avanzar. ¿Pero como hace un estratega para moverse en medio de tantas situaciones que no es dable definir en detalles su estructura mental?, es tema de la teoría de la complejidad. Tampoco podemos llevar su mente al laboratorio y analizar el curso que sigue un pensamiento, pues la conducta emergente solo es posible en el desarrollo de su actividad, el es por definición un analista simbólico que lee códigos encriptados en el entorno que son emitidos por la sociedad contemporánea.
El estratega tiene una gran capacidad de capear las incertidumbres porque tiene bastante desarrollado “el atributo de la viabilidad, es decir la habilidad de responder a estímulos no previstos de manera apropiada por su creador”( Ramón Beltrán Costa y Otros, Ed. Holos, Buenos Aires. 1993). Esencialmente se trata de la habilidad de poder reconocer la necesidad de cambio o adaptación a las nuevas condiciones del medio que exige nuestra adaptación a él. Y este aspecto es esencial para disponer de estrategias y acciones tácticas que busquen decididamente esa adaptación.
En la Empresa moderna, la estrategia es el centro. Por la década de los ochenta la estrategia funcionaba muy bien fusionada al planeamiento y eran por el todos conocido planeamiento estratégico. Estábamos en un mundo sin demasiadas sorpresas y por lo tanto la transformación a largo plazo se transformo en una guía para la acción de las Empresas. Las compañías preveían lo indeseable y controlaban lo deseable. Hoy, la transitoriedad, la incertidumbre, la complejidad, la novedad, la diversidad, la tecnología han hecho perder vigencia a la estrategia ligada a la planeación. Hoy nos domina la incertidumbre y es por ello que “la piel” y el cerebro de los estrategas de hoy son muy diferentes a los planeadores estratégicos de ayer. Hoy la diferencia esta en si la estrategia explora y lidera las ideas, y el planeamiento relaciona, conecta y coordina el proceso de ligar las ideas con la acción.
“…para convertirse en un buen estratega es preciso ejercitar constantemente el pensamiento estratégico. Esto debe ser una práctica diaria, no algo que a lo que se recurre sólo cuando sobrevienen dificultades. El gran estratega no depende ni de la suerte ni de la inspiración sino del pensamiento estratégico: la combinación de método analítico y elasticidad mental.”
Autor JOSE FREDYS RIVAS QUINTO – jefry77@hotmail.com – Profesional en Administración de Empresas.
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Claves para gestionar tu tiempo eficazmente sin estrés


por Ana Zabaleta

La gestión del tiempo continúa siendo uno de los temas más demandados por mis lectoras, por lo que vuelvo a dedicarle unas letras. Una correcta gestión de tu tiempo, te va a permitir conseguir mejores resultados y además va a eliminar el estrés de tu vida.
Es importante que inviertas tiempo y recursos en gestionar el mismo, ya que como acabo de mencionar no es pérdida, es inversión. Será una pequeña cantidad de tiempo invertido que te va a ser devuelta en resultados, efectividad y salud a causa de la disminución del estrés.
Te muestro en este artículo unas claves para que gestiones tu tiempo eficazmente
Agenda
Llevar una agenda es básico para una gestión de tu tiempo en la que puedas liberar tu cabeza y centrarte en realizar la actividad pertinente en el momento presente.
Es verdad que te llevará un poco de tiempo el gestionarla, pero este te vendrá de vuelta, ya que realizarás todas tus actividades, pues necesitarás menos tiempo para las mismas gracias a que tendrás la cabeza liberada para concentrarte en lo que tienes que hacer en cada momento.
Tu agenda además te permitirá tener presentes las actividades que debes realizar y saber cómo poder ejecutar otras en la mejor combinación posible para que puedas hacerlo todo sin dilación e incluso quedando tiempo de sobra.
A menudo oigo la excusa, de: “No llevo agenda porque luego no la miro”. Pues será cuestión de empezar a mirarla, una pequeña nueva acción que va a quitarte mucho estrés y trabajo. Creo que vale la pena dejar atrás esa malísima costumbre/excusa.
Aprende a flexibilizar y priorizar
No hay que hacerlo todo, todos los días. Esto además de ser imposible, te generará estrés y encima al final del día te quedará una sensación de insatisfacción por todo lo que no has podido hacer.
Organízate y reparte tus actividades en el día, en la semana, en el mes. Lo importante es que haya una constancia en la actividad. Más vale realizar una tarea dos veces al mes, que no hacerla nunca porque pretendes hacerlo todo todos los días y como es lógico, eso es imposible.
Entiendo que tal vez tengas muchas inquietudes y que hay un montón de cosas que te gustaría hacer. Con una buena organización, y flexibilizando se pueden hacer muchas, pero el día tiene sólo 24 horas y tú dos brazos y dos piernas, por lo que hay un límite, así que tendrás que aprender a priorizar preguntándote qué actividad es más importante para ti, o cual conduce más rápido a esa meta tan importante.
Y si por razones de agenda, estás pensando en renunciar a una meta o ilusión que no tiene tanta prioridad, tal vez no sea cuestión de dejarla, sino de aplazarla para más adelante.
Calcula los tiempos de manera realista
Siempre intentamos programar el mayor número de actividades en el día, y ese es un grave error. Es mejor planificarte menos actividades con tiempo más que de sobra para ejecutarlas. Si luego te queda tiempo, siempre podrás rellenarlo con otras nuevas tareas y adelantar, pero tu trabajo estará mejor hecho y tú no tendrás esa sensación de frustración al final del día.
Además, aplicando este tip, ya verás como dejas de tener problemas con la puntualidad, esa de la que muchas veces se dice que es inevitable, y no es verdad para nada. Inevitable podrá ser un día excepcionalmente, porque surgió un imprevisto, pero no como costumbre.
Ocúpate de lo importante y no urgente
Si nos ocupamos de lo importante y con tiempo, nunca se transformará en urgente. Con lo que será muy raro que nos surjan esos contratiempos o imprevistos que a veces al amontonarse, provocan que no podamos realizar nada de lo planificado y nos pasemos los días apagando fuegos.
Si te ocurre esto, reflexiona y pregúntate si eres de las que suelen dejar las cosas para última hora. Resuelve ya lo que tengas pendiente y no lo postergues más, así evitarás estas situaciones.
Invierte tiempo en tu descanso
Veo tanta gente agotada, y no paran porque según dicen, no tienen tiempo. Si descansas un poco, el resto del tiempo te rendirá mejor y podrás hacer mucho más.
Ya para empezar, si llevas a rajatabla las otras pautas de este artículo, vas a poder dejar un hueco para tu descanso, pero además si lo haces aún a pesar de no disponer del tiempo, el resto del mismo estarás al 100 %, por lo que aunque este sea menor, los resultados serán mayores y mejores.
Para un mejor aprovechamiento del tiempo y rendimiento, el descanso no es optativo sino obligatorio.
Implementa en tu vida estas claves sin excusas y ya verás como no te volverás a engañar con eso de: “No tengo tiempo”.
Autora Ana Zabaleta – anazabaletaes@yahoo.es – “La Coach de la Empresaria”, te enseña técnicas para sacar más rendimiento a tu negocio y en tu vida personal. Si quieres dedicarle el tiempo justo a tu negocio, disfrutar de tu familia y sacar el máximo partido de cada cosa que emprendas, visita ahora http://www.anazabaleta.com para recibir más tips Gratis.
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Dejar de hablar y empezar a escuchar.


por Manuel Costa Almonacid

Cuando conocemos a una persona que, en principio, nos atrae, y mantenemos con ella una conversación, procuramos averiguar qué aficiones tiene, cuáles son sus intereses, sus inquietudes, si está estudiando, trabajando, etc. Por otra parte, también nos interesa saber qué opinión tiene esta persona de nosotros. Por lo tanto, cuando mantenemos una conversación con alguien que nos interesa, damos una gran importancia a la escucha.
Sin embargo, en el mundo empresarial, y en particular en la comunicación a través de los medios sociales, la mayoría de las empresas no son conscientes del poder de la escucha para alcanzar sus objetivos. En la mayor parte de las comunicaciones o conversaciones mantenidas entre empresas y clientes, las primeras se limitan a hablar y hablar sobre lo bueno que son sus productos o servicios sin intentar averiguar lo que realmente interesa a los segundos.
Las redes sociales constituyen una herramienta maravillosa para escuchar cuales son los intereses de nuestros potenciales clientes, cuáles son sus gustos, sus costumbres, etc. Las redes sociales nos permiten escuchar conversaciones en las que podremos averiguar cómo son nuestros clientes ya que ellos mismos nos lo dirán. Además, la escucha nos permitirá saber que piensa la gente de nuestros productos y marcas, y que piensan de los productos y marcas de la competencia. Tenemos la posibilidad de escuchar ideas o sugerencias que pueden ser muy interesantes para mejorar nuestros negocios. Podemos escuchar opiniones o quejas de clientes insatisfechos, que nos permitirá, a su vez, solucionar quejas particulares o reaccionar con rapidez para evitar que esta insatisfacción se generalice.
Al igual que nos gusta ser escuchados cuando conversamos en un restaurante con una persona que nos interesa o atrae, porque sentimos que dicha persona se interesa, a su vez, por nosotros, los clientes muestran su agrado cuando se sienten escuchados en una conversación comercial. Por eso es necesario hacer ver a nuestros clientes que les escuchamos y tenemos en cuenta sus opiniones, entrando en las conversaciones, opinando sobre sus sugerencias, mostrando nuestra disposición a solucionar cuanto antes sus posibles quejas, etc. De esta manera aumenta el valor del producto percibido por el cliente.
Supongamos que tenemos una marca de moda para gente joven y escuchamos a través de las conversaciones que nuestros clientes mantienen en redes sociales como Facebook y Twitter que el diseño de nuestras tiendas es más bien soso y aburrido, mientras que el de nuestro principal competidor es moderno, atractivo e innovador. ¿No haríamos algo al respecto?. Este es un simple ejemplo de los muchos beneficios que podemos obtener de una adecuada escucha de nuestro público.
Autor Manuel Costa Almonacid
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Cuál es tu límite y por qué es imprescindible que lo conozcas


por Aida Baida Gil

Si tu vida sigue un ritmo frenético, no tienes ni un minuto que perder y estás desbordada, este artículo es para ti. Tu situación es mucho más frecuente de lo que parece y, lo que es peor, hoy en día se justifica y casi hasta se exige. Parece que es normal y deseable estar así y si no es que no eres una profesional “de verdad”. Es verdad que cierto nivel de estrés es bueno para tu desarrollo, pero aquí hablamos de algo más que cierto nivel.
Me refiero a una situación en la que no tienes tiempo para ti, estás estresada y empiezas a darte cuenta de que así no puedes seguir. O bien ya estás totalmente desbordada y no sabes cómo cambiarlo. Como digo es algo frecuente, y también preocupante, porque esto no para hasta que algo te obliga a parar (una enfermedad por ejemplo) y por supuesto no queremos llegar a ese punto.
Entonces, ¿qué puedes hacer cuando tu vida te desborda? Tres cosas:
– Primero, cambiar esa idea. No es la vida la que te desborda, eres tú que no sabes poner límites.
Todos tenemos un límite y, aunque no solemos pensar en él, es muy importante conocerlo. De este modo sabrás cuando te acercas a él y podrás hacer algo al respecto. Así disminuirá tu desgaste y estrés. Porque ya sabemos como te afecta esa situación, y no solo a ti sino a los que te rodean también (yo, desde luego, soy plenamente consciente). Y a lo mejor te preguntas, ¿y cómo puedo saber cuál es mi limite? Excelente pregunta. En el libro “Cómo estar mentalmente equilibrado” (Ediciones B), Philippa Perry comenta que es importantísimo parar de vez en cuando para evaluar cómo te sientes en ese momento, qué piensas, qué haces. No tiene que ser un descanso largo, lo importante es que te acostumbres a analizar cómo te sientes. Por ejemplo, ahora mismo, ¿cómo te sientes? Cansada, aburrida, motivada, contenta, con hambre, sed,… Este el el primer paso para aprender a reconocer cuando estás llegando al límite, y así poder parar a tiempo.
– Segundo, identificar la causa de las prisas.
En general hay tres causantes de que estés siempre corriendo de un lado a otro:
1. Demasiadas tareas para un tiempo determinado que, aunque te encantaría, no puedes estirar.
2. Demasiada gente pidiéndote cosas.
3. Una sensación interna de tener prisa. La sensación de que no puedes parar, de que hay algo más que hacer (que, por supuesto, siempre lo hay), de que no puedes perder ni un minuto…
Identifica cuál o cuales te afectan más.
– Tercero, solucionar el problema. Aquí viene la parte difícil : )
Si tu principal problema es el de las tareas, ¿cuál es la solución? Hay varias: delegar, aprender a priorizar, no subestimar el tiempo que te va a llevar una determinada tarea, etc.
Si lo que te afecta es la gente, claramente es imprescindible que aprendas a poner límites y a decir que no.
Si tu principal problema es la sensación interna de prisa, es más complicado. Algo que ayuda es obligarte a parar varias veces al día, aunque sólo sean cinco minutos. La cuestión es parar tu ritmo frenético y hacer algo que te relaje o simplemente que suponga un patrón: leer, escuchar una canción, dar un paseo o hacer el ejercicio que te mencioné antes. Lo importante es que te acostumbres a parar y veas que la vida sigue y que tu te sientes mejor. Esto, que es aparentemente sencillo, cuesta mucho, porque no vas a querer parar literalmente ni un minuto, la cuestión es obligarte. Y doy fe de que funciona…
Además, en todos los casos es imprescindible disminuir tus exigencias y expectativas (algo complicado, lo sé, pero tienes que tenerlo en cuenta).
Te pondré un ejemplo. Una de mis clientas me decía que necesitaba organizarse mejor, que estaba siempre ocupada, no tenía tiempo para hacer lo que ella de verdad quería y ni siquiera estaba segura de que lo que estaba haciendo la llevara adonde ella quería estar. Deseaba poder hacer las cosas de una en una, en vez de tener tantas a la vez. Así no se dispersaría tanto y estaría más enfocada; y se sentía bloqueada y estresada. Analizando su situación, su mayor problema era no poder decir que no cuando le pedían algo y se iba llenando de actividades que muchas veces ni estaban dentro de sus prioridades ni le aportaban demasiado. Solución: 1) aclarar prioridades y su trayectoria profesional deseada para saber de verdad qué le convenía hacer, y que no se llenara de actividades y responsabilidades que no le aportaban nada profesionalmente; y 2) aprender a poner límites, a decir no.
En resumen, es fundamental que seas consciente de cuál es tu límite y de que sobrepasarlo no es nada bueno. Así que párate a pensar hasta dónde puedes llegar, de cuántas tareas puedes ocuparte sin estar asfixiada, de cuánta gente (o peticiones de gente). Aprende a identificar como te sientes en cada momento para no llegar hasta ese punto sin retorno. Y no te engañes, independientemente de lo atareada que estés y las razones que tengas, lo más importante es que eres tu la que tiene que decidir que hasta aquí has llegado, y ponerte a solucionar ese ritmo frenético antes de que algo grave te obligue a parar.
¿Qué vas a cambiar?
Autora Aida Baida Gil – coachaidaarrobagmail.com – Coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y diseñar su vida y su carrera según sus intereses y valores. http://www.coachdelaprofesional.com.
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Cuáles son los rasgos que definen al buen emprendedor?


por Oscar Sanchez

Seguro que ese empresario que llevas dentro se ha preguntado en alguna ocasión qué cualidades debe tener un buen emprendedor para adentrarse en el mundo de los negocios y conseguir todo lo que se proponga.

Pues bien, hoy queremos explicarte qué virtudes definen a un buen emprendedor para que veas que puedes sentirte fácilmente identificado con estas cualidades y así te animes a emprender tu propio negocio:

1- Ilusión y muchas ganas. Un buen emprendedor tiene, ante todo, ilusión por lo que hace y vive, ama y cuida su proyecto.

2- Un sueño no es un imposible. Muchos piensan que el emprendedor no tiene más que pájaros en la cabeza, ¡pero esto no es cierto! Si tienes un sueño que se puede llevar a cabo,lucha por él y no dejes que nadie te quite la ilusión. ¡Los sueños se pueden cumplir!

3- Un luchador nato. Si eres emprendedor, no puedes darte por vencido cuando aparece un obstáculo, ya que hay que luchar por conseguir lo que uno quiere y tener mucha fuerza y valor para afrontar todos los problemas lo mejor posible.

4- La paciencia es una virtud. Ya lo dice el refrán: “las cosas de Palacio, van despacio”. Así que no olvides que el buen emprendedor debe tener mucha paciencia y no querer las cosas aquí y ahora, ya que en el mundo empresarial hay ocasiones en las que hay que esperar algún tiempo hasta conseguir lo que uno desea. ¡No te desesperes!

5- La competencia es importante, pero no vital. Todo buen emprendedor se informa sobre cuál es su competencia antes de montar un negocio. No obstante, esta no debe hacer que pierdas la ilusión en tu proyecto, ya que hay muchas cosas que aun estando sumamente explotadas tienen éxito por un motivo u otro. ¡Busca un rasgo que te distinga de los demás y haz un producto de gran calidad!

6- Hay que saber delegar. Seguramente en un primer momento querrás hacerlo todo tú mismo y no dejar nada en manos de otro, pero un buen emprendedor debe saber delegar tareas en otras personas.

Así que, si quieres ser un buen emprendedor, pon en marcha estos consejos, añade una buena dosis de ilusión a todo lo que hagas y ofrece un servicio de gran calidad. ¡Si pones empeño y mucha fuerza de voluntad nada se te resistirá!

Autor Óscar Sánchez – Licenciado en Económicas por la University of La Verne, California, y Master MBA en ESADE, completó los estudios con un Programa de Dirección en el IESE y estudios avanzados en Harvard Business School con un Programa para el desarrollo directivoante los cambios y retos en la industria del MEDIA del tercer milenio.

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La importancia de los Valores


por Jose Manuel Santos

Los valores son convicciones profundas que determinan la manera de ser, que orientan la conducta, y que involucran sentimientos y emociones.
Los valores presentan una jerarquía (de mayor a menor importancia), siendo en cada persona diferente. Los más importantes (que llamamos nucleares), son los que forman parten de la identidad y de los cuales penden otros valores. Por ejemplo un valor nuclear puede ser la felicidad, del cual puede colgar de otros valores como alegría, seguridad, responsabilidad, equilibrio, etc.
Dependiendo de los valores que tenemos las personas nos expresamos de forma diferente. El aprendizaje o integración de los valores se realiza desde la infancia en el núcleo familiar. De aquí van a surgir nuestros valores rectores que se irán complementando posteriormente con los valores que nos enseñen en la escuela y el grupo de iguales (amigos o compañeros), asignando cada persona un sentido propio que va cambiando a lo largo de la vida.
En los procesos de coaching trabajando con mis clientes, soy consciente de la fuerza que tienen los valores en las personas. En este contexto observo que los principales conflictos que tienen los clientes en su desarrollo o para alcanzar sus metas están directa o indirectamente relacionados con la interpretación (sentido propio) de los valores, ya sea por su conflicto con otros valores (cambio en la jerarquía), no aceptación (lucha interna), ya sea por ser transgredidos (culpa emocional).
Sin duda (teniendo en cuenta las características de cada persona), es muy importante abordar y armonizar los pensamientos/valores con los actos (acciones), es decir que durante los procesos de coaching, el objetivo o la meta planteada ha de estar alineada y armonizada con sus valores y actos.


Veamos un ejemplo, un ejecutivo que quiera mejorar su desarrollo profesional, puede dar tanta importancia a este aspecto que deje de lado su vida personal y por tanto consiga su objetivo pero este no estará equilibrado con sus valores. Esto me recuerda la pelicula “Family Man” donde el actor Nicolas Cage tiene una carrera brillante sin vida personal (dejo hace años a novia, la actriz Tea Leoni) en el proceso de su vida, sin embargo un día se levanta (siendo su vida otra), donde la vida personal es más importante que la profesional, y mostrandole cual seria de su vida si hubiese elegido este otro camino.
La moraleja nos dice que “en todo proceso se necesita armonizar ambos aspectos, porque cuando se deja de lado uno de los dos (personal y/o profesional), donde se involucran valores nucleares, alguno de ellos se resiente, pudiendo generar dificultades y/o conflictos de valores”.
Por ejemplo, el valor “familia” para una persona (responsable familiar), que quiere que su familia tenga de todo (que lo traduce en ganar dinero), puede tener como consecuencia no destinar el tiempo que él desearía a su familia. En este caso la familia reacciona reclamando al responsable familiar, lo cual si no se equilibra dará lugar a un conflicto de valores familiares. En este caso el trabajo del Coach con el responsable familiar es clarificar dichos valores para llegar a restaurar el reequilibrio de sus valores con los familiares.
En la actualidad existe un constante reequilibrio y rotura de valores, el ejemplo más claro es priorizar la carrera profesional versus la personal y familiar. El valor de la familia (actualmente mas fuerte en la mujer) permite no dar tanto valor a una posible carrera profesional brillante, por otra digamos no tan brillante pero que le permite disfrutar de la familia al máximo en todos sus aspectos. El valor independencia y autonomía (como nucleares o con jerarquía elevada) en las personas, pueden presentar connotaciones negativas cuando forman una familia, si estos no se flexibilizan por otros más acordes.
Si los valores personales no se adaptan a los familiares (no cambian o no se esta dispuesto a cambiarlos), posiblemente y de buen seguro serán ingredientes del incremento de futuras separaciones familiares.
En otro momento ya hablaré de los valores empresariales, ligado a la cultura y otros aspectos empresariales, como las empresas expresan sus valores y que impacto tiene sobre sus productos, servicios, clientes internos y externos.
¿Por qué tienen tanto valor los valores?
Son los que definen nuestras acciones rectoras, por eso en los procesos de coaching son tan importantes clarificarlos. Conseguimos conocerlos, a través de las preguntas a nuestros clientes ¿Qué es lo importante para ti?, ¿Que quieres mantener en tu vida?, etc. Estas y otras preguntas van a definir los valores del cliente, para mostrarnos que es lo verdaderamente importante.
Este proceso llevado a cabo con el cliente en la armonización y de equilibrio de los valores lo llamo “Coaching ecológico”, ya que tiene en cuenta la ecología (el equilibrio interno y externo) del cliente. En caso contrario siempre pueden hacer como Groucho Marx, que decía en alguna de sus famosas citas “Estos son mis principios (valores). Si no le gustan tengo otros”, o “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio… si puedes simular eso, lo has conseguido.”
Autor Jose Manuel Santos. Coach Certificado PCC por ICF Global, especializado en Coaching integral (personal, ejecutivo y organizacional), así como Formación. Licenciado en Psicología y Diplomado en Enfermería. Especialista en Psicosociologia y riesgos psicosociales.Me he dedicado al mundo empresarial desarrollando actividades de consultoria y coaching a organizaciones y empresas. En la actualidad mi actividad está enfocada a la Consultoria, Coaching y desarrollo del talento humano
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Seis formas de pensamiento autodestructivo y cuatro formas de superarlo.


Por Isidro Migallón.

Con bastante frecuencia caemos en el error de utilizar patrones mentales negativos a la hora de analizar un determinado problema o llegar a ciertas conclusiones sobre nuestras vidas. Identificar estas formas de pensar autodestructivas es el primer paso para convertirnos en espectadores de nuestros propios pensamientos y así poder emitir juicios más acertados sobre la realidad que nos rodea.

A continuación trataré de explicar cada una de estas 6 formas de pensar autodestructivas:

1. Ser Catastrofista:

Es la forma de pensar ideal para maximizar la ansiedad. Ante una situación difícil, las personas catastrofistas siempre imaginan el peor escenario posible. El pensamiento catastrofista es el que muchas madres experimentan cuando sus hijos no contestan al teléfono.

2. Exagerar lo Negativo y Restarle Valor a lo Positivo:

Normalmente estas dos características van de la mano y ambas contribuyen a generar un estado de ánimo depresivo. El mejor ejemplo sucede cuando dices algo positivo y automáticamente utilizas la palabra “pero” para introducir algo negativo:“Cada vez lo hago mejor en el trabajo PERO sigo cometiendo errores” . Como puedes observar, la estructura gramatical de esta frase refuerza el componente negativo mientras que le resta valor al positivo.

Prueba por un momento a cambiar la palabra “pero” por la conjunción “y”. La frase quedaría de la siguiente forma:“Cada vez lo hago mejor en el trabajo Y sigo cometiendo errores”. Como puedes observar, en este caso los componentes positivo y negativo adquieren el mismo peso en la oración.

3. Creer que Puedes Saber lo que Piensan los Demás:

A veces creemos saber las motivaciones y razones que tienen las personas para actuar de una determinada manera sin que tengamos ninguna evidencia para ello. Por mucho que te acerques, no puedes saber lo que ha impulsado a una persona a actuar de cierta manera a menos que te lo diga de manera explícita. Y muchas veces ni aún así es suficiente. Debes asumir que el pensamiento de los demás es algo que escapa a tu control.

4. Pretender Ser Siempre un Experto

Pretender ser siempre un experto en un área determinada es la receta ideal para generar estrés ya que te obliga a estar siempre a la defensiva. Cuando el error no es una opción para ti, siempre tienes que estar defendiendo tu opinión y tus acciones para poder justificarte cuando te hayas equivocado. Por mucho que sepas acerca de un determinado tema, debes asumir que el error forma parte esencial de nuestras vidas.

5. Los “Deberías”:

Se trata de un patrón de pensamiento muy común que genera culpabilidad y enfado, además de estrés. Los “debería” suponen la existencia de una lista de reglas inquebrantables tanto para ti mismo como para los demás. La culpabilidad surge cuando eres tú el que rompe una de estas reglas. Por el contrario, experimentarás enfado y resentimiento cuando sean los demás los que rompan estas reglas.

No debes olvidar que el concepto que tienes tú sobre lo quedebería y no debería ser el mundo es sólo tuyo. Otra persona puede tener un concepto diferente aunque totalmente válido. Hace poco un amigo me comentaba que la mitad de los problemas cotidianos se resolverían si todos aplicásemos el sentido común. El problema es que mi sentido común no tiene porqué ser igual que el tuyo. Es ahí donde se genera el conflicto.

6. Culpar:

Ocurre cuando te sientes responsable del sufrimiento de los demás o, por el contrario, responsabilizas a los demás de tu propio sufrimiento. Cuando culpabilizas, siempre hay algo o alguien externo a ti que es la causa de tu sufrimiento. Cambiar a los demás o cambiar las circunstancias que te rodean no es siempre una tarea fácil o posible. Lo único que puedes intentar hacer es cambiar tú mismo.

La superación en cuatro etapas.

Para no caer bajo la influencia de estas formas de pensamiento autodestructivo, el proceso habitual de desarrollo personal pasará por 4 fases:

Fase 1: No eres consciente de la existencia de estas formas de pensar negativas. Forman parte inherente de tu pensamiento cotidiano y no las cuestionas.

Fase 2: Es la fase en la que te encuentras ahora si has conseguido llegar hasta aquí leyendo. En estos momentos eres consciente de estos errores pero sigues cometiéndolos de manera inevitable.

Fase 3: Poco a poco comienzas a comprender estos pensamientos y consigues que las reacciones emocionales que se generan a partir de ellos no sean tan devastadoras como en el pasado.

Fase 4: Con mucha práctica y atención lograrás adelantarte a estos pensamientos antes de que surjan y podrás escoger un camino diferente.

Autor Isidro Migallón.

http://manuelgross.bligoo.com/20120817-seis-formas-de-pensamiento-autodestructivo-y-cuatro-formas-de-superarlo

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