¿Cómo emprender el trabajo de tus sueños? :


Si te encuentras insatisfecho con el trabajo actual que desempeñas, sientes que no es para ti, que no te llena, que pasas muchas horas del día allí adentro, que el sueldo que recibes no es suficiente, que la empresa en donde estás trabajando no te gusta… es hora que hagas un alto en tu vida, dejes las quejas a un lado y comiences a crear nuevas opciones para tu vida laboral.

Sólo depende de ti que puedas verlas. No olvides que, si primero “ves” estas posibilidades en tu mente, podrás manifestarlas en tu realidad.

La emoción de la queja constante que sientes puede estar afectando tus acciones y tus posibilidades de ir tras nuevas y mejores experiencias para ti. Recuerda que los estados de ánimo se generan a partir de los pensamientos positivos o negativos que se crean primero en tu mente. Los estados emocionales por los que transitas, afectan constantemente tu predisposición a actuar.

Las quejas aparecen por algo. Si te sientes mal en tu trabajo actual, ya sabes de qué manera vas a predisponerte. Con seguridad verás negro el panorama, te sentirás víctima de la situación, buscarás culpables… ¿Resultados? Seguirás igual o peor, porque tus sentimientos y reacciones de víctima te tendrán prisionero y esta emocionalidad no te impulsará a buscar soluciones.

Si estás abierto a “escuchar” lo que estas quejas te están queriendo decir, con seguridad podrás realizar cambios positivos. Si escuchas el mensaje oculto en tus quejas (¿qué es lo que necesito?), crearás en ti estados de ánimo que te predispongan a actuar para solucionar lo que haga falta. Te sentirás enérgico y protagonista de la situación y buscarás oportunidades de estar mejor. ¿Resultados? Las cosas cambiarán porque tú estás cambiando, porque tus acciones proactivas están creando nuevas alternativas de acción.

En la medida que te empeñes en querer que los otros cambien o que cambie algo en tu entorno, vas a sufrir, porque el cambio tiene que nacer en tu interior. Si haces algo diferente a lo que venías haciendo, tu realidad se modificará indefectiblemente. Y si donde te encuentras crees que ya hiciste todo desde ti para que algo se modifique y esto no ha ocurrido aún, quizás es hora que te plantees la posibilidad de ir en busca de otros lugares y opciones laborales.

No te concentres en la crisis y todo eso que ya sabemos, eso no te ayudará. Concéntrate en las posibilidades, NO en lo que no se puede hacer. Si sigues hablando y pensando en la crisis, cortas la energía de creación de nuevas posibilidades. Así que ten cuidado con eso. Quédate al acecho de tu conversación interna y elige cuidadosamente con cuáles pensamientos quedarte y cancela los que no te apoyan.

La solución la crearás tú mismo y no siempre puede significar que dejes el trabajo actual y te arriesgues a emprender algo propio. O si, todo depende. Quizás puedas aprovechar muchos de los beneficios que te otorga tu trabajo actual mientras aprovechas esa “estabilidad” para ir emprendiendo un trabajo independiente, paso a paso pero teniendo claro en tu mente un objetivo concreto; o puede que te sientas completamente seguro de dar el salto de dejar tu trabajo actual para dedicarte completamente a tu pasión. En muchos casos los cambios radicales dan muy buenos resultados, esto es muy personal.

Claro que todo tiene su parte de duda y miedo. La persona que quiere tener éxito en la vida tiene que acostumbrarse a esto, a manejarse entre las incertidumbres y tener bien claro que no hay un destino donde llegar, sino que es el mismo camino el que nos revela la sabiduría del aprendizaje. Es el aquí, ahora, el presente el único instante de posibilidad.

Si desarrollas y sostienes un plan, podrás llevar a la realidad cualquier cambio. Así que piensa y desarrolla un plan estratégico para emprender el trabajo de tus sueños. Ese plan debe contener cada uno de los pasos que necesitas seguir para lograr tu objetivo.

Una vez clarificado el tipo de trabajo que quieres, le habrás “comunicado” a tu ser cómo “reconocerlo” en las oportunidades que surjan de aquí en más. No solamente las que se presenten azarosamente, sino también las que tú mismo generes a partir de tu convicción, decisión y acción.

Teniendo claro estas ideas prioritarias para ti podrás, entre otras cosas, comunicárselo a tu red de contactos para que te apoyen y ayuden en esta nueva misión.

Crea tú mismo en tu interior el estado de ánimo de “seguridad”. No esperes que un trabajo, persona o cualquier cosa externa “te den” esa seguridad.

Toma las riendas de tu vida, enfócate hacia lo que quieres ser, hacer y tener, y pon manos a la obra asegurando tú mismo tu propio camino con cada acción que emprendas.

Autora Ana Cecilia Vera

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Época de Crisis, una oportunidad para Cambiar de Trabajo


Son muchos a los que le asusta la idea de cambiar de trabajo en plena crisis económica, es comprensible dada la situación, donde la inmensa mayoría no desea arriesgar la poca estabilidad que tiene para adentrarse en un terreno “desconocido”. Sin embargo, a pesar de que muchos nos digan que deberíamos esperar a tiempos mejores ¿No crees que esta puede ser tu oportunidad? Busca siempre el lado positivo: Si nadie arriesga, tendrás más posibilidades de tener éxito en tu búsqueda de un nuevo empleo.
Olvídate de los pensamientos negativos que te transmitirán aquellos que solo ven el lado vacío del vaso, nosotros si queremos alcanzar nuestros objetivos debemos, como mínimo, analizar la situación y ver el lado positivo siempre. A veces no será conveniente hacerlo, pero en otras muchas ocasiones si, y no debemos pararnos solamente por atender los consejos de los pesimistas. Aquí tienes una recopilación de las mejores recomendaciones:
Realidad y paciencia: Si buscas un resultado o beneficio instantáneo, ni lo intentes. Como casi todo en la vida, tendremos que estar mentalmente preparados para trabajar duro y esperar los resultados pacientemente.
Defínete: Debes tener completamente claro qué es lo que quieres y qué estás dispuesto a sacrificar. A veces solo pensamos mirando a corto plazo y eso nos puede perjudicar con el paso del tiempo. Detente y céntrate en buscar solamente aquello que sabes que te gusta. Seguro que de esta forma encuentras puestos de trabajo relacionados con tus preferencias.
Planificación: Desmárcate de tu competencia y prepara una estrategia que te permita seleccionar aquellas empresas en las que únicamente ofrecen puestos de trabajo relacionados con tus gustos. No son pocos los que no definen este punto y comienzan a perder el tiempo enviando currículums a diestro y siniestro, sin detenerse en mirar el puesto de trabajo ofrecido ni informarse sobre la actividad ni historial de la compañía.
Destaca: Incluye toda la información y habilidades que puedas, enfócala de tal forma que le resulte interesante a la empresa que recibe tu solicitud. Esto consiste simplemente en destacar aquellas experiencias, formación y habilidades profesionales que tengan que ver con el puesto al que optas.
Mentalidad: Tu estado anímico y de motivación jugará un papel muy importante en la toma de decisiones a la hora de buscar nuevo empleo. Procura mantenerte alejado de toda influencia negativa y dedica todo el tiempo que puedas a reflexionar y seleccionar solamente aquello que te interesa.
Cambiar de trabajo es complicado y mucho más en la situación económica y social en la que nos encontramos, pero recuerda que no es imposible y si hay desventajas, también serás capaz de encontrar las ventajas.
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¿Cuándo dejar el trabajo e independizarte?


por Aida Baida Gil

La pregunta en cuestión se puede aplicar a dos situaciones:

1. Cuando estas insatisfecha o estancada y no sabes si merece la pena esforzarte más o dejar el trabajo.

2. Cuando tienes en mente poner tu propio negocio pero tienes miedo de dejar la estabilidad económica que te da tu trabajo.

Sobre la primera parte he hablado en varios artículos. En primer lugar tienes que tener muy claro si estás donde quieres estar, ya sabes que es importante pararte a planificar tu trayectoria profesional para no dejarte llevar por la corriente y darte cuenta, un día, de que estás muy lejos de tu destino inicial. Por otro lado, si te sientes insatisfecha o estancada, antes de tomar medidas drásticas que impliquen boicotear tu carrera, averigua si puedes hacer algo al respecto (en los enlaces encontrarás más información sobre cómo hacerlo).

Respecto a la segunda parte, en mi experiencia la etapa en la estás considerando poner tu propio negocio es de las más estresantes que conozco. Aparecen todas las inseguridades, dudas y bloqueos habidas y por haber. Miedo al fracaso, a estar a la altura, a conseguir clientes a no tener dinero, etc. Lo primero que recomiendo es que analices el papel del dinero en tus decisiones profesionales, es importante saberlo.

Además, hay que tener en cuenta que cada caso es único, cada persona es un mundo y lo que me sirve a mi a lo mejor a ti no, como en todo. Aparte de eso, ¿cuándo es el mejor momento para dejar tu trabajo si quieres establecerte por tu cuenta? Depende.

1. Si tienes ahorros o un respaldo económico que te permita vivir sin estrés hasta que tu negocio prospere, tu trabajo no te aporta nada, y estás segura al 100% de que quieres ser emprendedora y vas a hacer que tu negocio funcione si o si –>cuando quieras. Yo suelo recomendar la siguiente opción pero si quieres dedicarle todo el tiempo y te lo puedes permitir, para que dar más rodeos.

(Nota: hacer que tu negocio funcione si o si no significa aferrarte a algo y hundirte con el barco si no funciona, sino hacer todos los cambios y ajustes necesarios para que funciones.)

2. Si tienes algunos ahorros, estás bastante segura de que quieres intentarlo pero te pone nerviosa perder la estabilidad económica que te da tu trabajo –>Esta situación es de las más frecuentes y yo recomiendo seguir con tu trabajo hasta que tu negocio esté en marcha y tengas que elegir entre uno de los dos. Para entonces tendrás más ahorrado, estarás más segura de ti misma y te costará menos. Y con suerte y trabajo duro puede que ya te este dando beneficios.

3. Si no tienes un respaldo económico pero tampoco tienes deudas y te permites algunas comodidades puedes aplicarte la recomendación anterior y sumarle recortar los lujos para crear tu colchoncito. Recuerda a veces es necesario un sacrificio a corto plazo para recoger la recompensa a largo plazo. Y aviso el “corto plazo” puede no ser tan corto.

4. Si no tienes ahorros y estas endeudada o viviendo al límite dejar tu trabajo no es una opción recomendable, mejor céntrate en salir de ese endeudamiento y cuando el estrés financiero disminuya poner a planear tu negocio. Más que nada porque un negocio conlleva unos gastos, es necesario invertir y no es una salida fácil a tu situación. Si alguien te ha dicho que para ganar dinero rápido lo mejor es poner un negocio, no te ha aconsejado bien. Aquí tienes algunas cosas que debes saber antes de empezar tu propio negocio.

Eso es todo, determina cuál es tu situación y por favor, no me vengas con excusas. Es tu negocio, tu decides si de verdad quieres independizarte o no. Así de claro. Si quieres poner un negocio y no puedes dejar tu trabajo por ahora o pospones la idea o sacas tiempo de donde sea (horas de televisión, fin de semana, etc.) hasta que sea viable. No es fácil, es sacrificado pero en este caso es lo más sensato. Dejar tu trabajo sin un respaldo económico durante al menos un año es una locura. Pero es tu elección.

Autora Aida Baida Gil – coachaidaarrobagmail.com

Coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y diseñar su vida y su carrera según sus intereses y valores. http://www.coachdelaprofesional.com.

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Aprendamos a trabajar sabiamente


Tenemos grandes habilidades que potenciamos a diario en la realización de diversas tareas, pero solemos tener un enorme vicio: el de trabajar de manera poco efectiva, puesto que nos convertimos en una especie de “miquit@s” que se van por las ramas y se alejan cada vez más y más de sus metas.
Trabajar mal o trabajar bien pero en dirección equivocada, resultan ser sinónimos: podemos ser muy buen@s atletas, pero si en la maratón hacemos otro recorrido, habremos perdido todo nuestro esfuerzo y dedicación, regresando al mismo punto “cero” de donde empezamos. De igual forma, no sirve que ordenemos todos los libros y al final de la jornada recordemos que debíamos hacerlo por orden alfabético… Hemos perdido esfuerzo y energía de forma infructuosa y terminaremos por preguntarnos: “¿por qué no hice esto desde el comienzo? Me hubiese ahorrado tantas cosas…”
Debemos aprender a planificar nuestro trabajo.
Pero ya basta de andar recriminándonos por lo que hubiésemos podido hacer mejor o por no tener tiempo para nada. Desde ahora podremos ser más efectiv@s en nuestras labores y podremos optimizar nuestro tiempo y no vivir absort@s por el trabajo, para así, poder recuperar aquellos rincones en los que compartíamos con nuestr@s amig@s y familiares, en los que salíamos de paseo, escuchábamos música, leíamos un buen libro o simplemente nos lanzábamos a la cama a hacer “pereza”.


¡Sólo hace falta decidirnos a cumplir nuestras metas!
Debemos recuperar nuestro tiempo para mejorar nuestra calidad de vida, ¿cómo? Pues podemos seguir tres pasos muy simples:
1. Planteémonos un objetivo. Cada vez que a mí me hablaban de un objetivo me provocaba “salir corriendo” y siempre decía: “¿pero, qué cosa tan aburrida es esta?” Pero lo cierto es que con el tiempo me di cuenta de que los objetivos eran inocentes de toda culpa y que el error suele estar en la forma en cómo nos los planteamos.
En primer lugar, debemos saber que un objetivo no debe salirse de nuestras manos: no es lo mismo decir “voy a hacer que el clima cambie” a “voy a prepararme para el cambio de clima”, el primer enunciado no está en nuestras manos pero el segundo sí . En segundo lugar, debemos pensar en un objetivo chiquito que podamos alcanzar fácilmente y que luego podamos convertir en uno más grande y, por último, debemos hacer que nuestros objetivos sean NUESTROS: con nuestras palabras, nuestros gustos, nuestras emociones…
2. Después de tener nuestros objetivos claros, el siguiente paso es idear un plan de acción, es decir, los parámetros y etapas bajo los cuales vamos a trabajar.
3. ¡Manos a la obra! Debemos ponernos en marcha para lograr lo que nos propusimos anteriormente.
No hagas de todo esto un proceso difícil. Has de cuenta que es como preparar una cena: primero te preguntas qué es lo que deseas cenar (objetivos); luego, empiezas a mirar qué ingredientes necesitas para la cena y cómo los vas a preparar (plan de acción); por último, cocinas y cenas, ¡objetivo alcanzado!
Si no tienes una “gran memoria” no hay problema, puedes usar un organizador o colocar frases alusivas a tus objetivos por toda tu casa y todo será más alcanzable, ¡No hagas de lo simple algo complicado! ¡Tú puedes cumplir todas tus metas!
Con todo mi amor…
© Lluvia
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Workaholic o productivo?


por Berto Pena

Ayer releía el capítulo del fantástico libro “Rework” dedicado a los adictos al trabajo. Y pensando en ello me daba cuenta cuánto daño hace a la productividad y los resultados el «workaholism». Detrás de un adicto al trabajo sólo hay un mal profesional que no sabe trabajar y que confunde la velocidad con el tocino.
El adicto al trabajo suele crear más problemas de los que soluciona. Y al profesional hoy se le mide justo por lo contrario, por su capacidad para crear ideas y solucionar dificultades.
El adicto al trabajo no tiene objetivos. Convierte su lista de tareas en sus objetivos y le “dispara” a todo lo que se mueve. Su mayor meta es «terminar todo lo que hay que hacer».
Un profesional aprende y crece desarrollando nuevas habilidades, aceptando retos, ampliando conocimientos, colaborando mejor… Y ninguna de estas cosas implica “salir cuanto más tarde la oficina mejor”.
El frenesí de la actividad sin fin le hace creer que está consiguiendo mucho. Pero el objetivo final de todo trabajo no es hacer y moverse, sino conseguir resultados dirigidos.
El exceso de horas lleva al cansancio, el cansacio a cometer errores y los errores a la mediocridad.
Vivir en la oficina saliendo tarde hace que no descanse, que no haya desconexión y que al día siguiente se empiece sin energía y entusiasmo; lo que lleva a trabajar peor y a salir más tarde. Es un círculo vicioso.
Trabajar muchas horas como forma de vida suele conllevar otros malos hábitos: desde no planificar y no distinguir las tareas, no hacer ejercicio y descansar, hasta abusar de los estimulantes (café, bebidas energéticas…)
Vivir colgado del trabajo siempre ocupado haciendo cosas lleva a descuidar, maltratar o ignorar (o las tres cosas) la parte más importante de la vida: tú y tu familia. Podrás sustituir un trabajo pero lo otro es irrepetible.
Echar más horas no significa que te preocupes más que yo, o que tengas más rigor profesional, o que incluso tengas más hambre de hacer y aprender. Sólo significa que trabajas más horas que yo. (Como apunta 37Signals en el libro Rework.)
Todo esto no lo escribo como crítica, sino como pura reflexión. Y lo hago con conocimiento de causa. Porque yo fui un adicto al trabajo durante casi 10 años de mi carrera profesional. Y así me fue. Afortunadamente me di cuenta a tiempo y pude reaprender a trabajar. Pero la realidad del mundo es bien distinta. No hay semana que no me encuentre con algún profesional que, además de serlo, enarbola la bandera del «workaholic» con orgullo.
Autor Berto Pena – http://thinkwasabi.com/2012/08/workaholic-o-productivo/
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Emprendedores: ¿Debes renunciar a tu trabajo? (para comenzar a emprender)


Por Adam Toren

Si piensas dejar tu empleo para ser emprendedor de tiempo completo, considera estos puntos y descubre si es el momento indicado.

¿Estás harto de trabajar en tu negocio sólo fuera de las horas de oficina? Seguramente sí. Aunque te encantaría renunciar a tu empleo para enfocarte en tu negocio a tiempo completo, la pregunta “¿cuándo es el momento ideal?” embarga a la mayoría de los emprendedores. Después de todo, si lo dejas prematuramente, puedes quedarte sin dinero antes de lo que imaginas. Y no olvidemos los seguros de gastos médicos que estarás dejando si renuncias.

Aun así, no puedes evadir por siempre tu meta de convertirte en empresario. Aquí te compartimos cinco consideraciones que te ayudarán a tomar la decisión correcta en el momento indicado:

Tus responsabilidades
¿Estás soltero y tienes una vida simple? Si es así, estás mejor equipado para asumir riesgos y dejar tu trabajo de tiempo completo. Si surgen problemas con tu negocio, probablemente aún tengas la posibilidad de mudarte nuevamente con tus padres o vender tu auto.

En cambio, si estás casado y tienes hijos, estás pagando una hipoteca o tienes grandes deudas, debes pensar dos veces antes de renunciar. Para aquellos que tienen más responsabilidades, sus opciones están más limitadas. En este caso, planea tener ahorrados al menos seis meses de gastos de vida para que tus sueños no destruyan los de tu familia.

No importa cuál sea tu situación, cuanto menor sea tu deuda, mejor estarás posicionado para manejar los problemas y las crisis. Con las mensualidades de un auto, la hipoteca y un préstamo educativo, estarás mejor como un emprendedor de medio tiempo hasta que hayas pagado por lo menos una parte de la deuda.

Tu trabajo
¿Eres mesero, taxista o un gerente en una compañía de una industria cambiante? Siempre habrá trabajo para un mesero, por lo que puedes cambiar constantemente de trabajo.

En contraste, ser un gerente medio es una carrera alternativa. Antes de que dejes tu empleo, debes estar seguro de que tu negocio tiene el suficiente potencial para hacerte perder esa oportunidad profesional. Puede que necesites trabajar de taxista o de mesero si requieres de dinero extra. De cualquier forma, si renuncias, evita que te vayas con remordimientos, aun si tu negocio no resulta como esperabas.

Tu perfil de riesgo
Si dejas tu trabajo, ¿te despertarías a la mitad de la noche, sudando frío y preocupándote por el futuro? Si tu negocio se ve golpeado por alguna circunstancia, ¿lucharías para salvarlo?, ¿Estás dispuesto a fracasar e iniciar otra vez desde cero? Incluso los emprendedores más seguros tienen esas dudas. Si iniciar tu propio negocio sin el respaldo de tu sueldo te significa vivir en un continuo estado de estrés, piénsalo nuevamente.

Pero si eres de los que les encanta subirse a las montañas rusas con las manos arriba en carro de mayor velocidad, entonces da este paso. Muchos emprendedores aman la adrenalina de lo desconocido y les encanta retar sus propias capacidades constantemente. Si tienes este perfil, te sentirás más vivo una vez que trabajes a tiempo completo bajo tus propios términos.

Tu sistema de soporte
Trabajar por tu cuenta puede ser solitario y retador. Asegúrate de que tienes amigos y mentores en los que apoyarte y pedir consejos y ayuda. Si estás acostumbrado a tener gente en el trabajo con la que puedes hablar cuando necesitas tomarte un descanso, busca personas a las que les puedes hablar cuando quieras un break del negocio. Otra opción es compartir un espacio de oficina con otro emprendedor para ahorrar dinero, compartir recursos y pelotear ideas.

Tu negocio
¿Tu negocio ya está generando ingresos? ¿Trabajar en él a tiempo completo te ayudará a generar más ganancias de las que ya estás obteniendo? ¿Podrías vivir con ellas por un tiempo? ¿Necesitas invertir más dinero en tu negocio o únicamente más tiempo? Si esperas que tus ingresos aumenten en cuanto le dediques más horas al negocio y tienes suficiente para mantenerte a ti mismo y a aquellos que dependan de ti sin tu sueldo, ¡atrévete a emprender!

Autor Adam Toren – http://www.soyentrepreneur.com/debes-renunciar-a-tu-trabajo.html

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Cómo rodearse de los mejores


por Alicia Diaz

Hay profesionales muy inteligentes, cualificados y enormemente trabajadores que, sin embargo, no triunfan en su carrera profesional. ¿Por qué? Porque no han tenido suerte, factor número uno para lograr el éxito: suerte de haber nacido en un país concreto, de tener salud, de recibir un determinado tipo de educación, de empezar a trabajar en una empresa o en un proyecto y no en otro, etc. Así lo explicó Claudio Fernández Araoz, destacado “cazatalentos” y autor del libro “Great People Decisions”, durante la conferencia que dio recientemente en Expomanagement 2012.

“Pasamos 25 años de nuestras vidas estudiando y el resto trabajando”, aseguró Fernández Araoz, y los resultados de nuestra vida laboral difieren enormemente de unas personas a otras. Eso es porque además de la suerte, hay otros factores que inciden en el éxito como son la genética, el desarrollo, las decisiones de carrera y rodearnos de los mejores.

Lo mismo se aplica a las empresas. Pueden pasar de una gestión buena a otra sobresaliente si cuentan con un buen líder en la cúpula. Tanto es así que en algunos mercados, el efecto líder explica hasta el 40% de la variación en el valor de una compañía. Hay otros efectos importantes como la economía, el sector o la empresa en la que se trabaja, pero ninguno de ellos tiene tanto peso.

Estamos pasando por una situación inédita respecto a globalización, demografía e inventarios de talento en las empresas, indicó. Vivimos en un mundo cada vez más unificado en cuestión de mercados, culturas y sociedades; la población está envejeciendo; y el talento es un bien escaso: la franja de edad entre 35 y 44 años, momento de dar el gran salto hacia el liderazgo, se ha reducido un 30%.

Según Fernández Araoz, es brutalmente difícil rodearse de los mejores por diversos motivos:

Tenemos un cerebro equivocado, en el que prima nuestro instinto animal de supervivencia o las denominadas 4 f´s: food, fight, flight, fuck, por lo que tendemos a seleccionar candidatos en función de aspectos como la semejanza, la familiaridad y el confort.
Postergamos la decisión de despedir a alguien para más adelante, pese a ser evidente su poca valía y la necesidad de un cambio.
Sobrevaloramos la capacidad de las personas, primero porque la típica entrevista de trabajo es una conversación entre dos mentirosos; y segundo porque todos pensamos que somos mejores de lo que realmente somos, y esta creencia aumenta a medida que se tiene más cargo.
Para cualquier directivo, el éxito personal es la consecuencia directa de la capacidad de rodearse de las mejores personas en su equipo, pero esto no es un arte, ni una intuición, sino una capacidad o estudio, en el que hay que plantearse seriamente qué buscamos en un candidato, dónde lo buscamos y cómo lo evaluamos. El problema es que muy poca gente recibe un buen entrenamiento para encontrar y seleccionar a los mejores. Por ello, es básico seguir tres pasos:

Qué buscar: Pese a que la experiencia profesional y el coeficiente intelectual son importantes, lo fundamental en un candidato es la inteligencia emocional.
Dónde buscar: dentro y fuera de la organización. Se equivocan los que piensan que primero hay que buscar dentro y después fuera, aseguró Fernández Araoz. Hay que buscar en los dos sitios.
Cómo evaluar: a través de entrevistas, el currículo y las referencias aportadas. En este punto es primordial contar con un buen entrevistador, para evitar que cometa dos errores típicos: contratar a la persona errada o dejar escapar a la adecuada.
Pese a lo difícil que es elegir a personas con talento, si respetamos estas tres reglas, estaremos en el camino de evitar un desempeño individual y empresarial mediocre.

Autora Alicia Diaz – periodista; ha trabajado en diferentes medios de comunicación y en agencias como Burson-Marsteller y Ketchum SEIS. Actualmente es responsable de Comunicación 2.0 para pymes en Telefónica España y escribe en el blog A un Clic de las TIC.

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